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5 acciones que sabotean tu crecimiento sin que te des cuenta

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Eres un profesional responsable y ya hiciste todo lo que te corresponde, has seguido todas las reglas para crecer en el trabajo o llevar tu negocio a otro nivel. Te preparaste y lo sigues haciendo, has invertido en ti y en tu negocio de manera congruente y trabajas más duro que la mayoría de las personas que conoces, pero los resultados no llegan.

No sabes qué es, pero definitivamente algo no está bien. La cosa se agrava cuando te das cuenta que personas menos talentosas o que han puesto menos empeño que tú siguen creciendo como la espuma. Le das vueltas y no encuentras una explicación, ¿qué pasa? ¿le caes mal a tu jefe? ¿los clientes no entienden tu producto? ¿tu equipo no te apoya lo suficiente? ¿o es que alguien te esta metiendo el pie?

Sí, efectivamente, y es muy probable que seas tú, que sin darte cuenta, estés autosaboteando tu crecimiento profesional.

 

El autosabotaje ocurre casi siempre sin que nos demos cuenta, es la suma de comportamientos destructivos que, disfrazados de buenas intenciones, se convierten en hábitos, y que para desprendernos de ellos se requiere primero una buena dosis de humildad y después, un compromiso importante.

Trabajar hasta reventar porque es tu pasión, nunca delegar porque tienes que revisar hasta el más mínimo detalle, compararte con personas más talentosas por que aspiras a tener su éxito, hacer micromanagement y multitasking porque eres extremadamente responsable, o falta de un propósito en la vida porque no tienes tiempo para esas tonterías. Esos son algunos ejemplos de prácticas supuestamente productivas que en realidad de manera involuntaria detienen tu progreso. Puede ser el orgullo, el ego, el miedo al fracaso o al éxito, o quién sabe, hasta puede ser que todas juntas, que con el pretexto de impulsarte o evitarte dolor, realmente te están haciendo daño.

 

Mucho cuidado, si adviertes que estás pasando por una situación así, que te sientes atorado y los cambios siempre son horizontales, no dudes ni un momento de tu talento, esta circunstancia no tiene que ver con él, es la manera en que lo gestionas y utilizas donde radica el problema. El autosabotaje impide que hagas uso inteligente y absoluto de tus habilidades y las coloques en el momento y lugar adecuado a tu servicio.

Si quieres saber de qué manera se auto sabotean la mayoría de los profesionales y cómo evitarlo, te invito a leer lo que sigue.

 

Estas son las 5 acciones que sabotean tu crecimiento sin que te des cuenta.

 

1.- Confiar que tu talento es suficiente para alcanzar el éxito

Muy a menudo, profesionales altamente talentosos e inteligentes piensan que su talento es suficiente para alcanzar el éxito, y que es una cuestión de tiempo empezar a sumar buenos resultados. Están tan enfocados en sus habilidades, que nunca se preocupan por desarrollar destrezas que consideran menores o innecesarias.

Es común encontrar profesionales excepcionales en lo que hacen pero incapaces de comunicar sus ideas de manera convincente o formar un buen equipo.

¿Qué tienes que hacer?

Utiliza tus habilidades más fuertes para mejorar en tus debilidades. Pon tu experiencia al servicio de alguien más y nútrete de las experiencias de otros. Recuerda que la diversidad en puntos de vista hace de cualquier idea una propuesta más solida.

 

2.- No sabes trabajar en equipo

Trabajar en equipo resulta frustrante para las personas talentosas, pero es inevitable si quieres ver tus ideas crecer. Todos tenemos capacidades diferentes, si esperas que todo el mundo entienda tus ideas y trabaje a tu velocidad estás equivocado. Trabajar con personas con diferentes puntos de vista y experiencias te ayudará a mejorar tus ideas y convertirte en un mejor líder. Aprovecha la oportunidad.

¿Qué tienes que hacer?

Colabora con personas que han conseguido más éxito que tú. Aprende de su experiencia, de la manera en que manejan sus relaciones, cómo delegan responsabilidades y cómo contribuyen con retroalimentación positiva.

 

3.- No estás delegando lo suficiente

Si de verdad quieres sabotear tu carrera, asegúrate de hacer todo en el trabajo o negocio. Cuando alguien se involucra en todo, incluso en las decisiones menos importantes, en realidad está pulverizando su participación en los más relevante.

Tu único trabajo es ser el director general de tu carrera, todo lo demás tiene que ser delegado a un equipo.

¿Qué tienes que hacer?

Sepárate emocionalmente del trabajo, lo más importante es el objetivo final y disfrutar el camino. En realidad, no importa quién haga las cosas, lo importante es que se hagan bien y que contribuyan al trabajo de todos.

Tu mira tiene que estar en la meta y asegurarte de que todos tengan lo que necesitan para cumplir con su parte.

 

4.- No te enfocas en las prioridades

Se sincero, ¿no es cierto que casi todo el tiempo te enfocas en lo que falta en lugar de enfocarte en las posibilidades que tienes?

Lo único que causa esto es que te enfoques en cosas que seguramente no necesitas. Lo que tienes y cómo hacer más de lo que sabes hacer mejor es lo único que importa.

¿Qué tienes que hacer?

Medita todos los días y haz pausas durante el trabajo, toma distancia de las actividades para ver todo desde otro punto de vista.

Aprecia el momento y lo que tienes – son las herramientas con las que cuentas para crecer.

 

 

5.- No tienes un propósito en la vida

Si vives a toda prisa y nunca haces pausas, es probable que no tengas un propósito grande en la vida. Estás tan concentrado en el trabajo y tus objetivos que no has pensado en cuál es el legado que estás construyendo, que contribución estás aportando y de qué manera tocar a más personas.

Tener un propósito en la vida te da una perspectiva diferente de todo lo que haces, le da un sentido enorme a tu trabajo y lo convierte en vital, cuando las cosas que haces tienen como objetivo crear algo más grande que lo material, es difícil que no las alcances.

¿Qué tienes que hacer?

Toma un poco de tiempo para ver qué es de verdad importante para ti, qué cosas te motivan, inspiran y hacen sentir orgulloso, qué cosas platicas todo el tiempo con tu familia y amigos, de qué manera quieres ser recordado y alinea tu trabajo con estos objetivos.

 

Conclusión:

Es momento de hacer un alto en el camino. Ser honesto y revisar por qué no has conseguido los resultados que estás buscando. ¿Será que eres tú el problema?

Te invito a preguntarte si estás priorizando la gratificación inmediata en lugar de invertir a mediano y largo plazo, si de alguna manera, por cualquier razón, estás evitando hacer las cosas que no te gustan, pero sabes que son necesarias. Si no te cuidas lo suficiente, si estás procrastinado por miedo a fallar o si haces tantas cosas que no encuentras las prioridades.

 

Si respondiste sí a cualquiera de estas interrogantes, es casi seguro que te estás autosaboteando, que estás envuelto en alguna de las 5 acciones que ya revisamos.

Pero ahora lo sabes, y por eso mismo ya menos problema. Pide ayuda, alguien de entera confianza, que te diga como te ve desde afuera y su opinión sincera para cambiar lo que te está deteniendo.

 

 

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