Las cinco reglas de oro que todo usuario de redes sociales tiene que saber

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Reglas de oro para navegar las redes sociales:

No tiene más razón el que grita más, tampoco el más grosero o quién tiene más seguidores

La interpretación de la realidad siempre es parcial y tiene más oportunidad de influir en ella quien piensa de manera creativa.

Vivimos la época en que todo el mundo tiene una opinión y dispone de las herramientas para expresarla. Puede ser una posición política, la visión sobre la vacuna, el análisis de un libro o cosas tan triviales como la apariencia de las celebridades, abundan los “críticos” que de manera iracunda pretenden callar a quien no piensa como ellos. Sus argumentos casi nunca incluyen pruebas, hechos comprobados o tesis cuidadosamente articuladas, ellos pretenden cerrar la conversación de tajo, intimidar y convencer, como si gritar fuera una señal de su inteligencia y superioridad.

No hace falta decir que todo el mundo tiene derecho a tener una opinión y comunicarla, pero si es necesario advertir que la única manera de influir en alguien que piensa diferente es utilizando la creatividad. Igual que la realidad, la creatividad se nutre de muchas fuentes o puntos de vista, nunca se ofende cuando es refutada y sabe que es de sabios cambiar de opinión.

No importa el tema o asunto que quieras tratar, cuando tengas un punto de vista opuesto y quieras expresarlo para influir en alguien piensa de manera creativa, utiliza la retórica, exprésalo amablemente, argumenta con acciones y piensa dos o tres veces por qué tu opinión es diferente a las de los demás, qué circunstancias influyeron para ver el mundo de manera tan distinta y busca – aunque sean muy pequeños -, los vasos comunicantes que puedan acercarlos. La verdad no puede ser impuesta, es resultado de una discusión profunda y civilizada, es la suma de opiniones diferentes que encuentran proximidad.

 

 

1.- Respira profundo y pregúntate: ¿en realidad quiero responder?

Es muy tentador responder a las opiniones de los demás con la tuya, sobre todo cuando las opiniones son despectivas u ofensivas. Pero es importante recordar que las redes sociales apelan a tu lado más visceral y que mientras más controversial es un comentario, mejor rendimiento tiene. No se trata de dejar de tener diálogos con los demás, pero sí parar antes de contestar y preguntarte por y para qué quieres involucrarte en la conversación.  

 

2.- Consulta más de una fuente 

Es fácil quedarse con la idea más básica de lo que sea que se está discutiendo. Claro: hay mucha información, muchas cosas que demandan nuestro tiempo y no muchas veces tenemos tiempo para informarnos a profundidad. Pero vale la pena. No solo tu argumento va a estar más completo, tu visión del mundo también – porque te estás informando a profundidad.

Consulta más de una publicación y lee artículos más largos que contextualicen lo que estás consultando.

 

3.- Recuerda que detrás del tweet (o el post o el WhatsApp) hay una persona 

Parece que no hay una persona detrás de tu timeline, porque todo se ve igual.  A todos se nos olvida de repente que la forma en la que nos expresamos en línea tiene un impacto en la vida real. Aunque te sientas atacado, vale la pena contestar con amabilidad y tranquilidad, como probablemente lo harías fuera de la pantalla.

 

4.- Hasta para esto puedes ser creativo

Lo mismo de siempre: uno le dice a otro lo que piensa y el otro contesta sin escuchar, más bien también expresando su punto de vista. Nuestras conversaciones están formando parte de la misma inercia digital.

Pero tú puedes ser parte del cambio y ser propositivo con tus puntos de vista, invitar a los demás a colaborar y construir puentes de comunicación más productivos. 

 

5.- No huyas del conflicto, huye de las conversaciones poco productivas

El conflicto es absolutamente necesario y todos tenemos que desarrollar habilidades para enfrentarlo y llevarlo de la mejor manera. Es una habilidad básica de la negociación y tener un punto de vista también es negociar tu visión del mundo.

No vale la pena huir del conflicto o desentenderse cuando no estamos de acuerdo, pero sí vale la pena terminar la discusión cuando deja de ser productiva o respetuosa. Un simple agradecimiento a la persona con la que estás discutiendo y un “me retiro de la conversación” puede hacer mucho por tu salud mental. 

 

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