5 señales de que te van a despedir pronto (y qué hacer)

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A todos -o casi todos- nos ha pasado. No necesariamente tiene que ver con nuestra capacidad y habilidades, aunque estés haciendo bien tu trabajo y estés dando lo mejor de ti, siempre se pueden dar circunstancias adversas que nos ponen al filo de la navaja y que, eventualmente, nos hacen perder el trabajo.

 

Ya sea un jefe con el que no te llevas bien, resultados negativos durante tiempo sostenido, un ambiente tóxico lleno de gente tendiendo trampas, o incluso un simple recorte de personal por causas 100% económicas. Los motivos para que un día tengas que cerrar un capítulo en tu historia laboral pueden ser varios, pero sea la causa que sea, siempre habrá señales que puedes empezar a detectar desde antes. Seguramente el resultado final será el mismo, pero al menos podrás ir tomando provisiones y prepararte para lo que viene.

 

(versión en video)

 

 

5 señales que harán saber que muy pronto te van a despedir

 

Estas señales que toco aquí no tienen un orden en especial, y generalmente deben presentarse varias de ellas y durante repetidas ocasiones, para que podamos decir que hay un patrón claro. No quiero que vayas a entrar en pánico si de pronto te ves representado en alguna de estas señales, porque eso no necesariamente quiere decir que te van a despedir.

Cada jefe o jefa son distintos, y cada compañía tiene dinámicas diferentes, así que no veas tampoco señales falsas ni te alarmes antes de tiempo. Acuérdate que además los tiempos pueden variar, a veces el despido se da muy rápido y hay poco tiempo para ver señales, y en otros casos puede tardar semanas o hasta meses.

Simplemente para las antenas, vuélvete más perceptivo y maneja bien la inteligencia emocional.

 

1) Empiezas a tener menos asignaciones de proyectos nuevos o de tareas relevantes

Esta es clásica. Cuando alguien toma la decisión de despedir a una persona de su equipo, hay un tiempo -que puede ser de pocos días o incluso de semanas o meses- en el que la decisión ya está tomada pero aún no le dan las gracias a la persona por distintos motivos (porque están buscando un reemplazo, porque no hay presupuesto para liquidarlo o porque todavía el movimiento podría ser menos radical).

El caso es que cuando un jefe sabe que fulana o fulano ya no será parte de su equipo, lo natural es dejar de darle responsabilidades importantes o proyectos nuevos, simplemente porque así cuando la persona salga, la curva de adaptación será menos fuerte.

También aquí aplica cuando antes estabas invitado a cierto tipo de reuniones (tanto internas como con clientes), y de repente empiezan a escasear o a desaparecer. O los viajes de trabajo, ahora resulta que los viajes los hacen otros y no tú.

Así que si tú estás acostumbrado a cierto nivel de responsabilidad o a cierto volumen de tareas y proyectos, y de pronto las cosas cambian, podría ser un foco rojo, especialmente si en tu empresa no ha bajado el volumen de negocio.

 

2) Muchas o nulas correcciones a tu trabajo o llamadas de atención

Uno mejor que nadie conoce a su jefe o jefa. Si el personaje en cuestión es de esos que de todo corrijen cosas del trabajo de la gente o incluso llaman la atención con frecuencia, resultará muy sospechoso si un día comienzan a no hacerlo.

Y también lo opuesto, si normalmente no tienes correcciones excesivas en cosas de tu trabajo o ningún tipo de llamada de atención, y de un día para otro comienza a reclamar por todo, también es un foco rojo. En el primer caso, suele ser la actitud de “si ya se va para qué me molesto en corregir o revisar el trabajo de tal persona”, y en el segundo caso, generalmente se debe a que en muchas empresas, por protocolo de Recursos Humanos, se debe documentar por un período determinado el desempeño deficiente de un empleado antes de despedirle.

 

3) Sientes distantes a tus compañeros de equipo

Es muy frecuente que cuando se va a despedir a alguien en una empresa, sepan al menos 1 o 2 personas más del equipo, sobre todo porque el jefe o jefa podrían haberle dicho a alguien más de su confianza, a fin de que le ayuden a tomar las riendas de proyectos o simplemente por un mal manejo de la situación.

Es común también que los compañeros de equipo empiezan a absorber proyectos o tareas que antes eran tuyas, y los pobres generalmente sin culpa, no tienen cara para verte de frente.

Sucede con mucha frecuencia que el único que no sabe que lo van a despedir es justamente esa persona, y aunque te lleves bien con tus compañeros de equipo e incluso a algunos los consideres amigos, inconscientemente cambiarán su actitud hacia ti si saben que te van a despedir.

 

4) Te tienden una trampa

Esta es un poco más maquiavélica, pero pasa con mucha frecuencia también. Resulta que cuando un jefe quiere despedir a alguien, muchas veces necesita una justificación, tal vez porque sus superiores o Recursos Humanos se lo pide, para que no parezca simplemente un arrebato o una acción por motivos personales.

Claro, muchas veces ese será el caso, el jefe o jefa un día decide que no eres su personaje favorito, y que casualmente tiene un amigo al que tu puesto le vendría de maravilla. O bien, tú eras parte del equipo de un jefe anterior, y el nuevo quiere hacer una limpia para tener solo gente cercana en quien confiar.

Como sea el caso, la cuestión es que tendrá que encontrar una causa para justificar tu salida. Y es entonces cuando aparece aquel proyecto o tarea titánica que no es más que una trampa para que falles estrepitosamente.

El caso del cliente importantísimo que te encomiendan cerrar, sin mayores recursos, herramientas o información clave para hacerlo. O bien ese proyecto tan ambicioso que tiene una fecha límite irrealizable. Digamos que está claro que te están “poniendo la mesa”.

Por supuesto que cuando no logras cerrar a ese cliente o fallas entregando tal o cual proyecto en la fecha y forma solicitada, es cuando la justificación ideal aparece para que te indiquen la puerta de salida.

 

5) Tu sexto sentido

Esta no tiene mucha explicación y es muy fácil de detectar, especialmente si eres una persona perceptiva. Cualquier cambio en la manera en la que se dirigen a ti, en qué te dicen y qué no, en cómo estás percibiendo tu desempeño en la compañía y el valor que dan a tu trabajo. Son un cúmulo de pequeñas señales que nos llevan a formarnos una opinión continuamente de qué valor tenemos en un equipo.

Está claro que nadie es indispensable, pero si uno detecta que su trabajo es apreciado, que sus aportaciones son tomadas en cuenta, que le tienen a uno consideraciones de todo tipo y que constantemente le ayudan a crecer con nuevos retos profesionales, podemos deducir que estamos en una zona más segura. Pero si nuestro sexto sentido nos está indicando que algo no está caminando bien, generalmente no estarás equivocado.

 

 

Cierre

 

Para concluir, te voy a dar algunas recomendaciones de qué hacer cuando empiezas a detectar  señales que te anuncian un despido inminente.

Si ya lo ves muy claro, piensa primero que nada que seguramente la decisión ya está tomada, y tal vez sea sólo cuestión de tiempo, y que lo que hagas a este punto no cambiará las cosas. Así que hay que encarar el proceso de la manera más profesional posible y con inteligencia emocional. No te plantes con reclamos airados o retes a tu jefe para que te diga la verdad, lo único que harás es agravar las cosas (o incluso acelerar el despido). Hazlo de forma civilizada y con dignidad.

 

Si ya decidieron prescindir de tus servicios, lo importante es que salgas por la puerta de adelante y con la frente en alto, tal como entraste el primer día. Hasta el último día que trabajes ahí, asegúrate de mostrarte profesional y de cumplir con lo que tienes asignado. Levanta la voz con respeto cuando no estés de acuerdo con algo, pregunta y cuestiona lo que sea necesario, siempre con inteligencia y tacto.

No des motivos para que te despidan de mala forma. Si empiezas a llegar tarde todos los días, a no hacer el trabajo, a meter la pata una vez tras otra, tendrán motivo suficiente para despedirte, incluso sin el gozo de alguna prestación de ley o sin tu pago completo.

Tampoco cuestiones a tus colegas o compañeros de equipo a ver si saben algo, los vas a meter en aprietos y seguramente te van a mentir.

 

Otra recomendación importante es que, si el tiempo lo permite, cuando ves estas señales, empieces a buscar trabajo de forma discreta, a reactivar contactos y posibles oportunidades de las que puedas echar mano pronto. Respalda tu directorio para que cuando se llegue el día, te lleves todos tus contactos e información importante contigo.

Asegúrate que hasta el último día tu seas la persona de la que estás orgulloso, y que esa sea la imagen que se quede de tí en esa empresa y con esa gente. Y, muy importante, aunque perder un trabajo es un golpe bajo en la autoestima y la confianza, haz un trabajo mental intensivo para revalorarte, para mantener la confianza lo más alta posible. Lo vas a necesitar para emprender cualquier proyecto, negocio o búsqueda de trabajo que tangas por delante.

Y si ya pasó el momento crítico y te tocó salir de tu trabajo, piensa que a todos o a la mayoría nos ha pasado, y que generalmente salimos fortalecidos a la vuelta del tiempo. Son golpes que nos ayudan a crecer profesionalmente. Buscar nuevos horizontes profesionales es más cómodo cuando uno está empleado o su negocio está en boga, pero si la vida te empuja un día a ponerte las pilas para abrirte esas oportunidades, verás que sacas cosas de ti que no conocías y que te ayudarán en lo que emprendas.

 

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