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Hábitos y rutinas, la mejor receta para tener un buen día

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Cómo empezar y cerrar el día con el pie derecho

 

Tener un día productivo no es un acto de buena fe o de suerte, es resultado de una buena planeación. Aunque siempre hay imprevistos -incluso resbalones-, hay que aprender a enderezar el timón para retomar el control del día, cerrar bien la jornada y dejar las cosas listas para el día siguiente.

Para mí ha sido primordial adquirir la disciplina de planificar mis días de forma diaria, de adoptar hábitos y rutinas para poder ser más productiva. Claro, no todo es planeación estricta y milimétrica, también hay que manejar la flexibilidad, pero al menos en mi caso, tengo muy claro que los hábitos son la columna vertebral de mis días de trabajo, e incluso de mis días libres.

Te comparto abajo los hábitos que he establecido como parte de mis rutinas diarias.

 

hábitos saludables y rutinas productivas

Image by Aline Ponce from Pixabay

 

Ejercicio

Estoy convencida que el ejercicio es primordial para funcionar de forma óptima. Para mí, es básico arrancar el día en actividad, no sólo sirve para el físico sino para la mente también. El ejercicio me pone en el mejor nivel de energía y mentalidad. No me funciona hacer ejercicio en la noche, porque la inyección de motivación y energía que necesito por la mañana no la consigo de otro modo.

Tengo muchos años levantándome a las 5:30am, y de lunes a viernes hago ejercicio de 6 a 7 am. Alterno entre días de gimnasio y días de correr o caminar al aire libre. Los sábados y domingos un poquito más tarde, pero nunca suspendo el ejercicio. No lo veo como una actividad obligatoria que me pese, sino como algo placentero. Si alguna actividad me conflictúa en horario, busco ajustar una o la otra cosa, incluso hacer ejercicio más tarde, con tal de no pasarme en blanco ese día.

Sentarse a trabajar a las 9:00am ya ejercitada (y bañada 😉) es la mejor manera de arrancar un día productivo.

 

Leer y/o escuchar buen contenido a primera hora

Hace tiempo que decidí no ver ni escuchar noticias. El hábito de prender la tele durante el desayuno quedó atrás. El material tan negativo que tienen los noticieros no es la mejor manera de empezar el día, ni el contenido del que quiero alimentar mi cabeza. Hay mucha información valiosa y contenido que nos aporta si lo sabemos buscar.

Mi alternativa ideal ha sido consumir información a través de un RSS feed o lector de noticias. Hay muchos servicios y apps para todas las preferencias, desde que son muy fáciles de personalizar, como Apple News (viene en los dispositivos Apple), u otros como Feedly o Flipboard que están disponibles también en Android. Yo uso Newsify en mi iPad desde hace unos 4 años.

Independientemente de la app de noticias que uses, puedes configurarla según tus preferencias y agregar los websites, blogs y medios de información que más te gusten, de todos los temas que quieras. Irás puliendo tu cuenta conforme cambian o se amplían tus intereses.

Si esto de las apps de noticias no es lo tuyo, busca algún programa, revista o podcast que te permita alimentar la mente con información de calidad y no con noticias amarillistas o tendenciosas.

 

Respetar desayuno, comida y cena

Pase lo que pase, nunca arranco mi día sin desayunar, no me salto ninguno de los 3 alimentos. Después del ejercicio, es el combustible necesario para enfrentar el día. Es importante incluir proteína, fruta y algo de carbohidratos para tener un buen balance de energía.

Para mí es muy importante también respetar los horarios de las comidas. La gente que suele pasar muchas horas sin comer, cuando vuelve a sentarse a la mesa se quiere devorar todo lo que le pongan enfrente, lo cual tampoco es muy sano.

Si por algún motivo tengo actividades que caen en horarios de comidas, siempre tengo a la mano algo que pueda comer para evitar ese bajón de energía y el gruñido de estómago, como almendras, alguna fruta o zanahorias.

 

Trabajar en bloques

Normalmente mis actividades del día ya quedaron planeadas desde el cierre del día anterior, con lo cual no tengo que perder tiempo en sentarme al inicio del día frente a la computadora y decidir qué voy a hacer hoy o con qué voy a empezar.

Organizo mis días de trabajo por bloques de tiempo, según el tipo de actividad o el contexto en que hay que hacerlas. Está comprobado que una manera más productiva de trabajar es agrupar las tareas similares para hacerlas juntas, así no perdemos tanto tiempo en reajustar nuestro cerebro a cosas distintas a cada momento.

Por ejemplo, tengo un bloque de 30-45 min a primera hora para dar salida a tareas administrativas (llamadas, leer/responder emails y gestiones sencillas online), y otro bloque similar al final de la tarde. El resto del día no estoy revisando emails o desviando atención a atender otras cosas (claro, salvo alguna urgencia).

Las tareas que requieren mayor enfoque y concentración, como hacer algún research, análisis, planeación o estrategia, las programo en bloques más grandes de tiempo, cuando sepa que puedo trabajar sin interrupciones. Por ejemplo, hora y media o un par de horas. En su libro Deep Work, Cal Newport explica a detalle esta técnica, que a mí me funciona de maravilla.

 

Hacer pausas durante el trabajo

Las pausas o breaks son no sólo sanos sino necesarios para que nuestra mente respire y pueda enfocarse plenamente en cada actividad. Puedes tomar como referencia la técnica Pomodoro, un clásico en temas de productividad. Consiste en organizar nuestras actividades en base a intervalos de 30 minutos, con 25 minutos de actividad y 5 de descanso, y cada dos horas hacer pausas más largas.

Sé que no es factible manejar siempre nuestra agenda de forma tan estricta, pero es importante poder considerar pausas entre los bloques de trabajo, especialmente los que implican más esfuerzo mental, atención y concentración.

 

Limitar el tiempo de redes sociales

Suelo revisar mis redes sociales solamente 3 veces al día y en períodos breves. Seguramente me pierdo muchas de las cosas que ponen mis contactos, pero sé que si hay algo muy importante me enteraré de alguna manera.

Si usas las redes para trabajar, ya sea con tus cuentas personales o de tu empresa, entonces asigna períodos específicos para esa actividad en horarios de trabajo.

 

Trabajar de pie (en momentos)

Seguramente estás al tanto de la tendencia cada vez más difundida de los escritorios altos (standing desk) y del trabajar de pie. Hay opiniones encontradas sobre sus beneficios o si incluso puede ser perjudicial por períodos extendidos para las piernas o los pies. Como todo, a cada quien lo que le funcione.

Lo cierto es que no es una opción para todo el día, pero a mí me resulta de maravilla por períodos de 25-30 minutos, especialmente en la tarde, después de comer, cuando el nivel de energía tiende a bajar.

Si tienes la gran ventaja de contar con un escritorio o aditamento que tenga la opción de subir y bajar, genial. Si no, funciona perfecto probar con alguna barra o mesa alta donde puedas trabajar un ratito de pie con tu laptop. La clave es no cargar el peso en un pie o en el otro, sino separar ligeramente las piernas para balancear el peso y no cansarse tanto. Puedes empezar con 5 minutos y luego ir subiendo cada día conforme vayas aguantando.

 

Cerrar el día y planear el siguiente

A las 6:30 pm voy cerrando la jornada de trabajo, y dedico 15 minutos a hacer un balance del día y planificar el próximo. Es normal que no haya podido terminar el 100% de lo que tenía planeado para ese día (parte de nuestra naturaleza es sobreestimar nuestra capacidad de trabajo, ¿no?), con lo cual reviso qué cosas se deben reprogramar (o eliminar).

Según se vea mi día siguiente (en la planificación semanal que hago cada viernes para la semana que sigue), reajusto lo que sea necesario y dejo calendarizados los bloques de trabajo del día siguiente con horarios.

Hay que ser realista y no saturar nuestra planeación diaria, porque lo único que ocasionaremos será frustración al final de cada día al ver que no terminamos ni la mitad de los pendientes.

 

Hacer revisión semanal

Cada semana que termina (preferentemente el viernes al final de la tarde), dedico unos 30 minutos a revisar cómo transcurrió la semana, qué cosas van avanzando bien, qué temas van atrasados y qué cosas nuevas se incorporaron. Esto tanto para trabajo como para cosas personales.

Con esa información, aunada a la lista de proyectos que tengo a corto y mediano plazo, planifico las actividades de la semana siguiente. Si bien no es una planificación detallada con horarios, sí soy específica al menos en los días y en las tareas que debo ir completando como parte de los proyectos activos, a fin de que las cosas vayan caminando bajo los tiempos estimados.

Al final de cada día, hago una revisión breve y planificación del día siguiente, y es entonces cuando hago la programación más específica con horarios y tareas detalladas.

 

Tener proyectos, hobbies y actividades personales

Para mí es muy importante dedicar tiempo a avanzar con proyectos personales, con actividades que contribuyen a mi crecimiento personal, pero que no necesariamente caen dentro de la agenda de trabajo. Son esos proyectos o actividades para los cuales hay que asignar tiempo para que sucedan.

Por ejemplo, tengo el hábito de leer dos libros al mes. Es un objetivo personal y, aunque sé que nadie vendrá a espiarme para ver si lo hice, es algo que cumplo porque me gusta y me sirve. En las noches, generalmente después de cenar, tomo media hora para leer. Hace varios años que leo en la iPad, en la app de Kindle. Libros de lo que me va interesando (negocios, tecnología, desarrollo personal, productividad, espiritualidad, y también literatura).

En este apartado de proyectos personales cabe cualquier tipo de actividad fuera del trabajo, como aprender a tocar un instrumento o cualquier otro pasatiempo o hobby. Yo aprovecho los fines de semana para dar espacio a las cosas que no me caben en la agenda de días laborales, y pueden ir variando según la temporada y los intereses. La clave es agendarlos y hacer que pasen.

 

No usar la computadora en la noche (y limitar el celular al máximo)

Cuando doy por cerrada la jornada de trabajo, cierro la computadora y no la abro de nuevo hasta la mañana siguiente. No sólo porque el tipo de luz del monitor inhibe la producción de melatonina (la hormona que induce el sueño), sino también porque cerrar la computadora significa físicamente el cierre de actividades de trabajo.

Para cualquier otra cosa personal que deba hacer online, recurro a la iPad o al celular, que a las 8:00pm cambian a modo nocturno (pantalla menos iluminada y con luz cálida, no blanca). Como mencioné antes, en la iPad leo en las noches, pero con esta configuración de luz nocturna no me interfiere en el sueño.

 

Preparar la ropa del día siguiente

Preparar la ropa la noche anterior no es sólo de niños de escuela, es algo que funciona muy bien para evitar perder el tiempo la mañana siguiente en el clásico: “¿qué me pongo?”. También dejo lista la ropa del gimnasio y cualquier otra cosa que necesite para primera hora.

No es sólo por ahorrar tiempo en la mañana, sino porque hay que minimizar la cantidad de decisiones (intrascendentes) que hace uno cada día, para dedicar más cerebro y enfoque en las decisiones que en verdad cuentan.

¿Por qué crees que gente como Steve Jobs y Mark Zuckerberg siempre se visten igual? Obvio que no es por falta de presupuesto, sino porque deliberadamente eligen en qué van a gastar su energía mental y su “dosis de decisiones” durante el día. Y está claro que definir el atuendo no es una prioridad. Así que prefieren tener “su uniforme” para no tener que decidir qué ponerse cada día.

 

Meditación

Normalmente medito antes de dormirme, al menos unos 15 minutos. Es un espacio muy sano para relajar la mente al final del día y poder conciliar mejor el sueño. Además, conforme va uno adoptando el hábito y acostumbrándose a la sensación de “no pensar en nada”, es sorprendente cómo ayuda a estar más sereno, enfocado y con mejor control mental durante el día.

Curioso, pero generalmente me despierto sin despertador unos 5 ó 10 minutos antes de mi hora de levantarme. Sin embargo, cuando no medito por algún motivo, o no lo hago con dedicación, no logro despertar sin alarma.

Si necesitas una guía para empezar a meditar, puedes probar con apps que hay en el mercado, como Headspace.

 

Dormir al menos 7 horas

Idealmente duermo entre 7 y 8 horas, es lo mínimo que necesito para funcionar bien. Cada persona es distinta y las necesidades del sueño cambian. Sin embargo, esos que dicen que con 4 ó 5 horas están bien, no es cierto. Aunque parezca que sí por un tiempo, tarde o temprano el cuerpo pasa factura.

Es indispensable el buen sueño para la concentración, la creatividad, el enfoque, la memoria y todos los procesos mentales y físicos.

 

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Photo by Vincenzo Malagoli from Pexels

 

En general, soy bastante estructurada y metódica para planear mis días. Aunque siempre busco dejar espacio a la improvisación y para imprevistos, el tener hábitos y rutinas establecidos me ayuda a aprovechar mejor mi tiempo y a generar esos espacios necesarios para seguir creciendo y aprendiendo todos los días.

 

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