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5 reglas básicas para tener un trabajo feliz

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Vamos a partir de la base de que la felicidad no es un estado que podemos experimentar continuamente. La felicidad son momentos, experiencias y recuerdos que transforman nuestra realidad.

Si en promedio pasamos 30% de nuestro tiempo en el trabajo -sin contar el tiempo que nos tome llegar a él-, sería tonto pensar que el trabajo no es un lugar propicio para buscar la felicidad. Para empezar, eliminaríamos el famoso estrés del domingo por la noche, la depresión de lunes por la mañana, y así sucesivamente.

Un buen ambiente de trabajo tiene como resultado mejores profesionales y personas. Cuando alguien está feliz en el trabajo, fortalece las relaciones con los compañeros y está más dispuesto a realizar un trabajo más profesional.

Tener un trabajo feliz es mucho más que recibir una buena remuneración económica, tiene que ver con muchos otros aspectos que necesitamos alimentar para crecer, cosas que no se pueden comprar, pero que son necesarias para progresar.

¿Te estás preguntando a qué me refiero? Estas son las…

 

5 reglas básicas para tener un trabajo feliz

 

1.- Trabaja al lado de personas que te inspiren y te provoquen a ser mejor

Tener buena relación con las personas que trabajas es fundamental para formar un buen equipo, y formar parte de un buen equipo es indispensable para ser feliz en el trabajo.

No importa si eres el responsable del equipo o no, lo más importante es el ambiente que se vive durante las horas que pasas en la oficina o tu negocio.

Muchas veces he escuchado, “yo no vengo a hacer amigos al trabajo, vengo a trabajar”. Mi recomendación es exactamente lo contrario:

 

Fortalece las relaciones con tus compañeros o empleados, interésate genuinamente en sus vidas personales, aprende qué les apasiona fuera de la oficina, sus pasatiempos y qué pasa con su familia. Una de las mejores maneras para estrechar lazos de cooperación es a través de intereses compartidos, descúbrelos.

 

Únicamente cuando tienes una buena relación con alguien, puedes crecer a partir de ese vínculo. Quien se preocupa por ti puede hacer críticas constructivas y estará más abierto a compartir contigo sus experiencias, habilidades y conocimientos, porque sabe que tu crecimiento es también el suyo.

Si no encuentras nada de esto en tu círculo más cercano, busca en otros departamentos dentro de la compañía. Si tampoco encuentras ahí, empieza a poner atención en la competencia. Identifica equipos de trabajo que admires y donde encajes bien, no te detengas y busca la oportunidad de trabajar con ellos. Trabajar con personas que admiras, respetas y se preocupan por tu desarrollo es esencial para estar feliz en el trabajo.

 

2.- Participa en proyectos que te obliguen a crecer

La sensación de aprender algo nuevo o mejorar alguna de tus habilidades, tiene un efecto muy positivo en el estado de ánimo. Si tus responsabilidades directas no te exigen aprender cosas constantemente, entonces involúcrate en proyectos alternativos que te obliguen a salir de tu zona de confort y esforzarte más allá de lo normal. ¿No existen estas iniciativas?, empiézalas tú.

Esos proyectos no tienen que ser enormes o heroicos, no se trata de transformar la compañía o el negocio, la intención es situarte en un estado de crecimiento y aprendizaje contante.

 

No importa mucho lo que hagas, lo que sí importa es que puedas medir tus avances y encontrar motivación en ello. Establece metas a donde quieres llegar o qué cosas nuevas quieres aprender a corto y mediano plazo al menos, y diseña un plan para conseguirlo.

 

Cuando medimos el impacto de nuestro esfuerzo, nos sentimos más productivos e inspirados, y cuando estamos inspirados nos sentimos más satisfechos.

 

3.- Incrementa constantemente tu nivel de autonomía

Se ha demostrado que la sensación de empoderamiento hace que cualquier profesional se sienta más orgulloso de su trabajo. Pero tristemente también se ha comprobado que menos del 23% de los profesionales en todo el mundo siente que tienen control sobre sus responsabilidades.

Padecer la tortura de un supervisor inseguro que quiere controlar absolutamente todas las decisiones no es fácil, por eso tenemos de tomar acción para librarnos de ello. Ganarte la confianza de tu jefe no pasa de la noche a la mañana, y poco importa si tienes una trayectoria impecable, la seguridad es algo que se construye todos los días.

 

Lo primero que tienes que hacer es asumir total responsabilidad de tus obligaciones y, de manera proactiva, reportar de manera constante todos los avances y descalabros. Cuando algo salga mal asúmelo antes que nadie y trabaja en la solución de inmediato.

 

Por otro lado, si tu eres el responsable del equipo o es tu negocio, suelta la mayor cantidad de decisiones. Dale a tu equipo todo lo que necesita para desarrollarse y deja que crezca a partir de su propia experiencia. Tendrás un grupo más responsable, involucrado y orgulloso. Liberarte de algunas responsabilidades te da tiempo para enfocarte en las prioridades, incluida tu felicidad.

 

4.- Celebra las recompensas no materiales

Saber que tu trabajo es bien remunerado es importante, pero no lo único. Incluso muchos estudios recientes señalan que las personas tienen un nivel mayor de satisfacción cuando saben que su trabajo tiene valor para alguien más.

 

Es muy importante que tus valores estén alineados con los de la compañía para la que trabajas. Si estamos hablando de tu emprendimiento, preocúpate por contratar profesionales que tengan la actitud correcta y estén interesados en los valores que tú tienes.

 

Por ejemplo, si te interesa el medio ambiente, no busques trabajo en una compañía que deja una huella grande de contaminantes. Si para ti la igualdad de oportunidades es una prioridad, busca empresas con equipos diversos y que no discriminen. Investiga un poco, pregunta si la compañía hace alguna labor social o si contribuye con alguna organización sin fines de lucro que tú apoyes.

Saber que tu trabajo tiene un impacto positivo en el mundo es muy gratificante. No tienes que ser un doctor para ayudar personas en que pasan por un mal momento, muchas veces con algún pequeño ajuste tu trabajo puede favorecer el bienestar general.

 

5.- Cambia constantemente de rutina

Muchas veces, los días pasan sin darnos cuenta porque son muy similares. Los hábitos rápidamente se convierten en rutina y, cuando nos damos cuenta, estamos atrapados haciendo lo mismo todos los días.

 

La innovación y creatividad son factores asociados de forma muy cercana a la felicidad, y ambos empiezan en la experimentación. Encuentra una manera de sacudir constantemente tu rutina, sin que esto afecte tus niveles de productividad.

 

Date la oportunidad de explorar y cambiar de perspectiva. Empieza por averiguar si puedes trabajar una tarde a la semana desde un lugar fuera de la oficina. Te aseguro que introducir un elemento nuevo en tu agenda te hará despertar y disfrutar de tus días mucho más. 

 

Photo by Matheus Bertelli from Pexels

 

Conclusión:

Ser feliz en el trabajo no pasa sólo porque sí. No es un resultado automático que viene de la mano de un gran sueldo, un puesto importante o de trabajar en una gran compañía. Ser feliz en el trabajo tiene más que ver con el crecimiento personal y profesional que experimentemos a partir de las relaciones, experiencias, acciones y logros acumulados.

La buena noticia es que tú decides, está en tus manos, es tu responsabilidad. Si algo te molesta en el trabajo y lo aceptas sin hacer nada, no culpes a nadie más.

Piensa que puedes ser feliz, acéptalo, créelo y haz que suceda. Arranca y termina todos los días con una sonrisa, ¡qué más da lo que ha salido mal!, mañana tienes otra oportunidad para corregirlo y ser mejor.

Deslumbra al mundo y deslúmbrate a ti.

 

Para cerrar te comparto tres ideas más que siempre me han funcionado:

1.- Escucha música en el trabajo, lo que sea, la que te guste. Si no tienes una oficina privada utiliza audífonos, pero escucha música. Esto eleva tu productividad y te hace más humano y sensible.

2.- Ayuda a alguien todos los días. No hagas su trabajo, pero hazle el día más agradable a alguien. Por ejemplo, sírvele el café, invítale un refresco, lo que sea, pero haz algo por alguien más.

3.- Tomate un descanso para caminar, pensar o incluso para hacer cosas personales. 15 minutos bastan para respirar y por qué no, sacar ese pendiente personal que te tiene distraído.

 

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