Cómo elaborar una evaluación trimestral

Comparte:

Cuando se habla de desarrollo personal o profesional es inevitable destacar la importancia de la planeación y el diseño de objetivos.

Qué bueno sería establecer metas al inicio del año, diseñar la estrategia para alcanzarlas y llegar a diciembre para recoger los frutos que habíamos imaginado. Desafortunadamente casi nunca sucede así, mantener el enfoque y la energía en un mundo lleno de distracciones e imprevistos es increíblemente complicado, especialmente si no invertimos el tiempo necesario para evaluar los avances, reorientar las tareas y recobrar la motivación cuando hace falta.

Alcanzar objetivos no sucede nada más por que lo deseamos una vez con todas nuestras fuerzas -el éxito es el resultado de muchas tareas pequeñas que se acumulan a lo largo de un periodo largo de trabajo-. Por eso, una de las mejores herramientas con las que contamos para conseguir lo que queremos es realizar evaluaciones trimestrales de nuestro desempeño.

 

Una evaluación trimestral es la oportunidad de analizar qué ha pasado los últimos tres meses, celebrar lo que se ha conseguido, reconocer dónde se ha fallado, identificar los obstáculos que se pueden presentar y aprovechar al máximo las áreas de oportunidad para conseguir los objetivos que se habían planeado.

 

De manera precisa puedo decir que es la mejor manera para saber dónde estamos parados, hacer una valoración real de la situación, cambiar de dirección cuando haga falta y reforzar lo que se ha hecho bien. Además, una revisión intermedia te permite reorientar las prioridades, adaptarte a nuevos escenarios y modificar tus planes para los meses siguientes si es necesario.

Personalmente, estoy convencido de que cualquier evaluación que se haga de nuestro trabajo es de utilidad, pero la revisión trimestral me parece superior a todas, por la sencilla razón de que un cuarto del año es un periodo suficiente para construir, implementar, probar y analizar qué funciona y qué no. Esperar más tiempo puede ser muy peligroso, si vas por el camino equivocado cuando termine el año descubrirás que no conseguiste nada, o lo que puede ser peor, que llegaste a un destino que no tiene que ver con lo que estabas buscando.

 

¿Cuáles son los beneficios de hacer una evaluación del primer trimestre del año?

  • Modificar de manera realista las metas a mediando y largo plazo de acuerdo con las situaciones que se han presentado
  • Ajustar los planes para conseguir lo que estabas buscando al inicio del año
  • Planear el resto del año en torno a tu desarrollo profesional o el de tu negocio
  • Diseñar planes específicos para cada objetivo personal o profesional
  • Evaluar los avances de cada objetivo hasta el momento
  • Recargar energías y motivación para enfrentar los retos que encontraras en el futuro

Ya vimos por qué hacer una evaluación del primer trimestre es tan importante, ahora vamos a ver cómo se hace.

 

Cómo hacer una evaluación del primer cuarto del año

1.- Revisa tus objetivos a mediano y largo plazo

Es importante revisar dónde estabas al inicio del año, dónde estás ahora y cuál ha sido el avance. Este primer paso te permite calibrar tu trabajo y hacer una evaluación correcta de la situación.

Ahora no es momento de cambiar objetivos para el fin del año, es momento de tomar decisiones y ajustar lo que se tenga que hacer para alcanzarlos.

 

2.- Haz una lista de tus logros en los últimos 3 meses

Toma tiempo para reconocer tus logros en lo que va del año, celebra lo que has hecho bien y siéntete orgulloso de eso.

No menosprecies los esfuerzos, por pequeños que sean los avances todo contribuye de manera positiva a tu gran objetivo. No te olvides, la única manera de comerte un elefante es mordida a mordida.

 

3.- Identifica los proyectos que se cayeron y los que aparecieron en el camino

Muy a menudo las cosas cambian en el camino, con la mentalidad correcta los cambios siempre son positivos.

Sea cual sea la razón, si algunos proyectos han desaparecido y otras oportunidades surgieron, tu trabajo es elaborar un mapa nuevo para tomar decisiones. Tienes que considerar todo lo hay en la mesa y reorientar los recursos y esfuerzos para sumar buenos resultados.

 

4.- Reconocer tus principales tropiezos y los retos que vienen por delante

Se puede cometer todos los errores, pero solamente una vez. Los tropiezos también son aprendizajes, no reconocerlos es perder el tiempo y desaprovechar la experiencia que se puede ganar.

Considerando lo bueno y malo que ha pasado, piensa cuáles son los retos que se pueden presentar en el futuro y ajusta lo que sea necesario para avanzar de manera menos accidentada.

 

5.- Qué cosas están funcionando bien y deben reforzarse

Además de reconocer lo que esta funcionando, es importante descubrir por qué ha funcionado. Eso es lo que se conoce como las mejores prácticas y tienen que convertirse en tu principal ancla para seguir avanzando.

Muchas veces no es necesario corregir en lo que no somos tan buenos, sino hacer mucho más de lo que hacemos bien, de esa manera el progreso es más rápido y sostenido.

 

6.- Define hasta dónde puedes crecer

Con base en lo que ha pasado en los meses anteriores, define dónde tienes más oportunidades para crecer y hasta donde. Para identificar esto puedes hacer preguntas – es perfectamente válido, por ejemplo, ¿qué pasaría si tuviera un equipo más grande y completo? ¿si invierto el doble de que % sería el crecimiento?, etc.

Si no tienes las respuestas de manera inmediata, no te preocupes, regresa un poco después y analízalo otra vez. Reúne la mayor cantidad de información posible y sigue avanzando.

Quedarse corto en las proyecciones puede ser tan malo como morder algo más grande de lo que puedas masticar.

 

7.- Encuentra los puntos donde no ha habido crecimiento

Si en algo no hay crecimiento y no afecta en nada, es momento de evaluar si es algo que debe preocuparte y ser parte de tus objetivos. No es necesario crecer todo momento en todas las direcciones. Tal vez no es el momento correcto para tener más clientes o buscar una promoción por que es momento de estabilizar las finanzas.

No te preocupes si no hay crecimiento en algo prioritario, pero considéralo. Haz el registro y revísalo en la próxima evaluación, entonces podrás decidir si haces ajustes o lo eliminas por completo.

 

8.- Analiza tu estrategia completa y haz los cambios necesarios

Es un buen momento para hacer preguntas de todo tipo. No te guardes nada, considera si estás en lo correcto, si lo que has hecho hasta el momento contribuye a tu desarrollo profesional o mejorar tu negocio.

Hacer este ejercicio cada tres meses es muy sano, te ayuda a identificar si todavía tienes pasión por lo que haces, qué te motiva y por qué es importante para ti. No dejes esta sección únicamente para el fin de año, hacerlo de manera frecuente te da una ventaja enorme para tomar oportunidades.

 

Algunas preguntas para reorientar tu estrategia

  • ¿Qué información tengo y cuál me hace falta para saber dónde estoy?
  • ¿Lo que descubrí hasta este momento modifica mis planes para el año entero? ¿cómo?
  • ¿Descubrí cosas personales o profesionales que debo considerar más de ahora en adelante?
  • ¿Necesito otro equipo?
  • ¿Puedo identificar nuevas prioridades?, ¿cuáles?

 

Comparte: