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Cómo hacer tu evaluación anual en 2 pasos sencillos

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Estamos entrando a la segunda mitad de diciembre, se nos está terminando el 2019. Obviamente después de un año tan productivo, es importante bajar la intensidad de las actividades profesionales, o por lo menos, dar un giro. Hacer un espacio para desintoxicarnos, liberar la mente para fijar ideas e imaginar ideas y propuestas nuevas.

Dentro de las acciones que recomiendo para cerrar el año, está el hacer una evaluación anual. Personalmente, tengo varios años haciéndola, ya se ha convertido en un ritual para mí.

Es imposible medir el éxito de cualquier persona, equipo o compañía si no se hace una evaluación. Así que, para saber qué paso en el año, qué hicimos bien, qué hicimos mal, dónde mejoramos, dónde retrocedimos y, sobre todo, dónde tenemos espacio para crecer, nada como hacer una evaluación. No te preocupes si nunca la has hecho, siempre hay un momento para empezar.

 

Recomiendo hacer una evaluación anual porque:

 

Me ayuda a poner en perspectiva y asimilar bien los resultados del año

Para mí es muy importante recordar lo bueno y celebrarlo, utilizarlo de inspiración para continuar con más fuerza. Es una práctica fácil y eficiente que ayuda a elevar el ánimo y la autoestima. Obvio, no todo puede ser positivo, por eso en la revisión también analizo lo que no salió bien, porque el primer paso para corregirlo es reconocerlo.

Yo no considero un buen año si no tuve algún tropiezo. Eso diría que no hice nada que me sacara de mi zona de confort, quiere decir que no me estoy esforzando, que no estoy intentando cosas nuevas y que estoy estancado. Cuando hacemos cosas nuevas, diferentes, atrevidas, es cuando es más factible que nos equivoquemos. No tengas miedo de recordar los tropiezos de 2019 porque es la mejor forma de empezar a corregir el camino.

Se establecen bases sólidas para el año que comienza

Si no tengo una base sólida para iniciar algo es más difícil alcanzar objetivos reales. Por eso, hacer la evaluación, te da un parámetro verdadero de lo que puedes alcanzar el año que entra. Por ejemplo, si leíste 2 libros en el año, no pienses que el año que entra puedes leer 20, piensa que puedes leer 5. Si al final del año leíste 4, ya habrás mejorado mucho. Hay que sentar metas ambiciosas, pero también realistas. Como dice el dicho, hay que apuntar al sol, porque en el peor de los casos de pegas a alguna estrella.

 

Hay muchas maneras de hacer una revisión anual, cada uno utiliza el formato que mejor le funciona. Para mí, debe ser un proceso muy fácil, no puede ser algo tan engorroso que de pensarlo me de pereza hacerlo. La única condición que considero fundamental es que tiene que ser muy honesta.

 

 

Dos pasos sencillos para hacer una evaluación anual

 

1.- Hazte estas dos preguntas y realiza una lista con ellas

  • ¿Qué salió bien en el año?
  • ¿Qué salió mal en el año?

Preocúpate únicamente de los eventos sobre los que tienes control. Deja fuera absolutamente todo aquello que no puedes controlar o influenciar y que únicamente te causa estrés.

Para los que tenga curiosidad en mi evaluación de 2019, uno de los objetivos era aumentar la comunidad subscrita al boletín de inconfundibleMENTE en un 40%, poner disponible el podcast en todas las plataformas y duplicar la cantidad de descargas. Con orgullo puedo decir que esas metas se cumplieron al 100%.

Pero no todo son buenas noticias, puedo mencionar que me quede corto en la intención de monetizar la plataforma de inconfundibleMENTE. Eso es algo muy importante para trabajar en 2020

 

2.- Compara las listas con los objetivos que habías determinado al empezar 2019 y asigna una calificación al año

Una vez que tengas las listas de lo que salió bien y salió mal, compáralas con los objetivos que tenías trazados a principios de año y asigna una calificación de acuerdo con el porcentaje de objetivos alcanzados.

No te preocupes si hay muchos objetivos que no se alcanzaron, las razones pueden ser muchas. A veces las circunstancias cambian, el objetivo ya no es relevante o se modificó la estrategia en el camino. Lo que importa es estar consciente de que siempre habrá cosas que no se completan. No te justifiques ni busques excusas, asúmelo, ese es el primer paso para poner remedio.

Tener una tasa de éxito entre 70% y 80% es muy aceptable. Sería más preocupante alcanzar el 100% todo el tiempo, sería una señal de que estas poniendo objetivos demasiado pequeños, que no te estás esforzando y que no estás saliendo de tu zona de confort.

Para quienes nunca lo han hecho, es el momento de tomar este como punto de partida y fijar objetivos, para tener el parámetro de análisis para el próximo año.

 

Conclusión

Estoy convencido de que hacer una evaluación sincera de lo que salió bien y lo que salió mal en el año es una de las mejores acciones para mejorar mi desarrollo profesional.

Calificar un año de acuerdo a los objetivos alcanzados te da un parámetro de tu desempeño en los meses recientes y, al mismo tiempo, afina los primeros pasos para el año entrante. No te preocupes si no tienes años con una calificación ideal, no dudo que se pueda y que algún año lo consiga, pero siendo realista es imposible hacerlo siempre. Prefiero saber que, a pesar de dar mi mejor esfuerzo, no conseguí todo, que tengo que hacer algo diferente, aprender nuevas habilidades, relacionarme con otros profesionales o explorar otras oportunidades para llegar al 100%. Es lindo saber que siempre se tiene espacio para crecer y que el año entrante puede ser muy emocionante.

No olvides celebrar cada meta alcanzada y ajustar donde tienes que corregir. Levantar el ánimo es la mejor estrategia para alcanzar nuevos objetivos.

Para quienes nunca lo han hecho, no importa si no tienen una lista de objetivos trazados al inicio del año, hoy es buen momento de empezar y establecer parámetros para 2020.

 

 

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