Por qué no debes de guardarte las buenas ideas

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Las mejores ideas se mueren incomunicadas y por asfixia.

Las ideas son algo extraño y difícil de evaluar, si bien pueden ser la representación mental de un deseo, un pensamiento disruptivo, apenas una ocurrencia o un plan maquiavélico para transformar el mundo que sorprende a primera vista, su valoración no depende exclusivamente del concepto. Para saber si una idea es buena o mala hay que remangarse la camisa, ponerla en práctica, activarla, hacer el trabajo y comprometerse. Decir si una idea es buena o mala de bote pronto es una señal de improvisación y falta de experiencia. También es una señal de inocencia desarrollar las ideas en secreto por miedo a que se las roben, nadie se roba una idea por la pura corazonada de que es buena, porque como ya señalamos, su éxito depende de la implementación.

Las ideas crecen mejor en ambientes abiertos y trasparentes, donde la critica y retroalimentación las hace fuertes, las cobija y obliga a reparar sus fallos y doblegar sus debilidades. Desarrollar ideas buenas toma tiempo, energía y recursos. No tengas miedo de compartirlas con personas inteligentes. Si son buenas, crecerán con sus aportaciones y si son malas, se quedarán en el camino.

Si la intuición te dice que lo que tienes entre manos es una buena idea no seas arrogante y reconoce que probablemente alguien más este pensando lo mismo, que las ideas sean similares y que efectivamente pueden ser de las que acaban siendo ganadoras. Pero recuerda que el éxito dependerá de quien forme el mejor equipo para desarrollarla, de quien tenga más pasión para mover las montañas que la detengan y quien tenga más paciencia para acompañarla en el camino.

No tengas miedo de compartir las ideas, no unas cuantas, comparte todas. Te lo aseguro: si se roban alguna, es de las malas, de esas que parecen muy fácil de hacer. Te pueden robar un concepto pero no pueden robarte la visión, experiencia, pasión, talento, enfoque y capacidad de adaptación, todo lo que una idea necesita para ser buena. Las 5 razones de la semana nos recuerdan cómo hacer para tener buenas ideas, por lo menos una, es todo lo que necesitamos.

 

 

1.- Compártelas con alguien que tenga más experiencia que tú

Puede ser que al principio te sientas intimidado por alguien que tiene más experiencia que tú, sobre todo si es alguien a quien admiras. Da miedo que rechace tus ideas o no le parezcan tan brillantes como a ti. Pero alguien así puede orientarte y dirigir tus esfuerzos hacia las partes más interesantes y poderosas de tus ideas.

Por lo general, las personas con experiencia están dispuestas a compartir su conocimiento porque saben que el intercambio es bueno para las dos partes.

 

2.- Compártelas con alguien que tenga menos experiencia que tú

La diversidad de experiencias y puntos de vista no pueden más que enriquecer tus ideas y darte las herramientas para ponerlas en acción. Alguien con menos experiencia puede ayudarte a encontrar otras formas de llevarlas a cabo que personas con tu mismo nivel de experiencia podrían no estar viendo.

Las personas con menos experiencia están listas para romper el estatus quo, no tienen ataduras y son atrevidas, sus aportaciones son innovadoras y revolucionarias, ¿no te gustaría nutrir tus ideas con mucha creatividad?

 

3.- Simplifica, simplifica, y simplifica otra vez

Te llega una idea. Te emocionas. Empiezas a pensar en todas las posibles salidas y formatos. En todas las personas a las que puedes llegar con ella. Y de hecho, si te diversificas por acá, puedes llegarle también a este otro grupo. Y de hecho, si amplías los canales, entonces puedes desarrollarla en muchos formatos.

Esa es una receta perfecta para el desgaste. De repente, tu idea se hizo tan grande que ya no lo puedes ejecutar ni ver cuál sería el primer paso. Disfruta la emoción que viene de tener y generar ideas, pero después depura y simplifica hasta llegar a un proyecto viable.

 

4.- No dejes de pedir ayuda

Llegamos a lo que queremos ser solo a través de nuestro equipo. Ya sea el equipo que formamos con nuestra pareja o nuestros amigos o claro, en el propio trabajo. Todo aspecto de la vida se enriquece de la colaboración y de las habilidades que ésta requiere.

Conoce tus limitaciones y honra los conocimientos de los demás pidiendo ayuda, colaborando y tomando enserio el talento de quien te rodea.

 

5.- Acostúmbrate al cambio

Cuando empiezas a trabajar y poner en acción una idea, también se trata de un proceso de dejarla ir. No se puede volver intocable, tiene que ser flexible y dejarse contaminar de todo el entorno. Eso la hace mucho más fuerte.

Tú como creador tienes la responsabilidad de manejar y gestionar los cambios sin que destruyan la idea, y claro, eso implica ir teniendo cada vez más claro qué es aquello que se debe de mantener y que todo lo demás pueda cambiar tantas veces sea necesario.

 

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