Elimina barreras, diseña tu ecosistema profesional y consigue lo que quieras

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Resulta lindo imaginar que controlamos la mayor parte de las decisiones que tomamos en un día, pero en realidad nada más respondemos a las cosas que nos rodean.

Si hay galletas en la cocina vas a comer galletas, si sigues perfiles tóxicos en las redes sociales acabarás quejándote absolutamente de todo, y si convives con personas con sobrepeso, tarde o temprano normalizarás la obesidad. En otras palabras, la mayoría de nuestras acciones son resultado del entorno en que vivimos.

No importa si fue diseñado por ti o por alguien más, el medio ambiente en el que estás envuelto es la mano maestra que da forma a tu comportamiento, controla tus acciones y facilita o dificulta que consigas lo que estás buscando. Mira alrededor, ¿qué alcanzas a ver? ¿estás rodeado de creatividad y eficiencia o navegas en medio de obstáculos y limitaciones? Deja de asumir que la motivación y fuerza de voluntad son suficientes para destacar y empieza a optimizar tu entorno hasta el más mínimo detalle.

 

¡Ayúdate!, ponle trabas a los malos hábitos e influencias nocivas, diseña rutinas y espacios dónde ver televisión sea complicado, elimina de tu teléfono celular las aplicaciones que te roban el tiempo y elimina barreras para que las ideas productivas y de avanzada te contagien su energía fácilmente.

Esta es la idea principal detrás del concepto de diseñar tu ecosistema para conseguir lo que quieras, generar señales, rutinas y acciones sencillas de identificar y seguir para no desviarte en el camino. Muchas veces basta con esconder lo que estorba y poner a la mano el antídoto. Pero si no es suficiente, haz lo que hicimos en casa: hace 2 años cortamos el sistema de cable, desde entonces no puedo ver noticias por televisión pero estoy mejor informado por otras vías.

De todas las cosas que puedes hacer para manejar tu atención, tiempo y energía, diseñar tu ecosistema puede ser el más efectivo, ¿no me crees?, inténtalo y dime como te va.

 

Las 5 razones de la semana te llevan de la mano para diseñar un ecosistema profesional eficiente, un espacio donde brillen tus habilidades y sea más fácil aprovechar las oportunidades.

 

 

1.- Elimina distracciones de tu espacio de trabajo

Estamos en un momento en donde hay tanta información y tanto contenido, que elegir es imperativo. Puedes empezar con tu espacio de trabajo: dedícale 5 minutos a recoger tu espacio de trabajo antes de empezar el día. Establece un espacio para todo, incluyendo el entretenimiento – que la televisión y los videojuegos se queden en la sala o en tu cuarto.

 

2.- Optimiza tu tiempo y cuida tu energía

Probablemente no soy el único que tiene más ideas que tiempo, por lo que me he vuelto religioso en la organización del tiempo y aunque parezca contra producente, lo que me funciona es eliminar tareas, más que agregarlas. Prepara una lista de tareas al final de tu día laboral para que tengas claro lo que vas a hacer el día siguiente. ¿Te cansan las reuniones? Procura no tener más de dos al día. Cuida tu energía, es lo más importante para estimular el trabajo creativo.

 

3.- Cuida la cantidad (y calidad) de la información que consumes

Pasamos, por lo menos, cuatro horas diarias en el internet (y esto es lo mínimo), dando scroll, consumiendo pasivamente información. ¡No es sorpresa que muchas veces terminemos cansados sin saber por qué! La información nos afecta mucho, por lo que tenemos que tomar un rol activo y decidir qué es lo que vamos a consumir. 

Haz una lista en Twitter para leer más rápido las noticias y elegir tus fuentes. Utiliza con libertad la opción de Mute en Instagram para las cuentas que no te estén brindando algo productivo en este momento. Organiza tus newsletters en una carpeta de Gmail o Outlook.

 

4.- Enriquece tus relaciones personales

Al final, el trabajo está lleno de conexiones y relaciones personales. No hay crecimiento sin colaboración y aprendizaje, cosa que solo puede suceder si se cuidan las relaciones personales. Hay muchas formas de conectar con otros profesionales y no hay fórmula perfecta: haz lo que te funciona a ti. 

Puedes donar tu tiempo para trabajar en algo que te apasiona, invertir tiempo en aprender algo nuevo, acercarte a una persona que admiras y pedirle que sea tu mentor o incluso organizar algo tú mismo con las habilidades y conocimiento que ya tienes.

 

5.- Pierde el tiempo (pero piérdelo bien)

Estamos llenos de ruido y demandas de tiempo y atención por todos lados. ¿Por qué no perder el tiempo? Pero, atención: hay formas de perderlo que te van a enriquecer más. Si lo haces dándole scroll a tu timeline de Twitter o de Instagram, probablemente no te sientas muy bien después de hacerlo.

Si lo haces meditando, saliendo a caminar o correr, cenando con tus amigos o leyendo un libro, probablemente te vas a sentir revitalizado y listo para lo que sigue. 

 

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