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Las cosas más molestas que la gente hace en el trabajo

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Esta es una nota divertida, ligera. No digo que el tema sea irrelevante, claro que importa, porque es primordial poder trabajar a gusto para ser más eficiente, ser más creativo y dar lo mejor de ti.

En esta nota voy a citar las cosas más molestas que suele hacer la gente en el trabajo y que nos sacan de nuestras casillas. No me refiero sólo a jefes, supervisores o clientes, sino cualquier colega o gente con la que nos toca lidiar por temas de trabajo.

Y si estas cosas suelen ser molestas en condiciones normales, seguramente en condiciones de contingencia o de cuarentena se pueden acentuar. Así que… ¡ahí vamos!

 

Las cosas más molestas que la gente hace en el trabajo

 

Contactarte a deshoras

Este punto excluye las diferencias que generan los husos horarios, y generalmente aplicará al email. Es decir, si tienes colegas o clientes en ciudades donde hay diferencia de hora con la tuya, no debe molestarte que ellos te manden correos durante sus horas laborables, que serán tus horas de sueño o de actividades personales. Sin embargo, el uso de la mensajería instantánea (WhatsApp, messenger, etc) deberá limitarse idealmente a horas hábiles para la otra persona.

Es de mal gusto mandar mensajes via chat a la gente cuando para ellos son horas no laborables. Uno debe tener sentido común y planear ese envío para horas hábiles de ambos. Pero como el sentido común es el menos común de los sentidos, te sugiero poner en modo “no molestar” todas las alertas de mensajería cuando estés durmiendo, haciendo ejercicio o en otras actividades personales. Ya responderás cuando sean horas laborables para ti.

Este punto se ve agravado cuando hay gente que demanda respuesta nuestra a deshoras. Te sugiero que, sea quien sea, le hagas saber de forma amable que no sueles trabajar fuera de ciertos horarios, salvo que haya emergencias. Así fijarás de una vez por todas las expectativas.

 

Querer hacer llamadas por cualquier motivo

Entiendo que el contacto vía telefónica es vital para el desarrollo de negocios, pero también creo que debe limitarse para cuando es en verdad necesario. Habemos gente que somos menos propensos a estar buscando de viva voz a la gente, que preferimos comunicación escrita via correo o mensajes para el ir y venir de temas de revisión ágil. Sin embargo, todos nos hemos topado con clientes, colegas o jefes que con cualquier pretexto quieren hacer llamadas o video llamadas.

Creo que el tema se ha acentuado más en estas épocas de cuarentena y trabajo en casa, porque en condiciones normales, la gente suele levantarse de su escritorio e ir al tuyo a comentarte cualquier tema, sin menor aviso.

Mi opinión en esto es que, si bien es importante conectarse remotamente por voz o video con la gente para trabajar (e incluso para fomentar nuevos proyectos o negocios), también es cierto que las llamadas y reuniones en video suelen restarnos muchas horas acumuladas durante la semana, por lo que es importante limitarlas y balancear con la cantidad de horas que necesitamos para hacer el resto del trabajo.

Yo no tengo ningún problema en decirle a clientes o a gente de mi equipo que por favor juntemos varios temas no urgente y hagamos revisiones 2 ó 3 veces a la semana, en vez de estar saltando a llamadas imprevistas en cualquier momento. Eso es lo menos productivo porque nos saca de enfoque todo el tiempo.

 

Apropiarse de ideas o iniciativas ajenas

Estoy consciente que el valor de las ideas está en ejecutarlas y no tanto en generarlas. Sin embargo, cuando alguien toma ideas, iniciativas o propuestas tuyas y las presenta como propias, tienes todo el derecho a molestarte.

Si ese es el caso, te sugiero la estrategia elegante de, sin mostrar ningún enojo, comentar en el momento oportuno que “cuando trabajaste en esta idea…” o cuando “te reuniste con el cliente y le propusiste….”, de tal forma que quede en evidencia dónde se originó la iniciativa.

Si es tu jefe o supervisor el que toma tus palabras prestadas sin darte crédito, coméntale en algún momento en privado que te agradeces mucho su apoyo y entusiasmo adoptando tu iniciativa, y que estarás muy satisfecho de mostrar cómo la realizan en equipo.

Si tu cliente es el que toma tus palabras y se las apropia, no está tan mal, porque finalmente te están contratando para que ellos sean los que brillen, no tú. Si logras que tu cliente esté satisfecho con tu trabajo y lo pregona a diestra y siniestra, lo único que tienes que hacer es mostrar a ese cliente como tu principal promotor, para que te atraiga a más clientes.

 

Dar seguimiento y perseguir de forma irracional

Estoy consciente de que no todos trabajamos a la misma velocidad ni tenemos el mismo sentido del tiempo. Sin embargo, cuando las fechas límites y expectativas están claros, uno debe tener libertad para trabajar en lo suyo sin tener un yugo encima fiscalizando cada detalle del proceso. Salvo que hayas dado motivo de lo contrario (entregas demoradas o falta de cumplimiento), tu jefe, clientes o colegas no deberían estar encima de ti preguntando por el progreso de tal o cual actividad o pendiente.

Todos hemos sufrido la molestia de recibir “mensajes sutiles” preguntando cómo vamos con esto o lo otro, o los famosos “recordatorios” de que mañana o tal día es la fecha límite para entregar algo. Salvo la gente que de verdad lo necesite, a nadie más nos hace ninguna gracia sentir ese tipo de presión sin motivo.

Cuando recibas ese tipo de preguntas o recordatorios, te sugiero que sutilmente respondas algo como: “te agradezco estar pendiente, pero estoy trabajando en esto y tengo la fecha presente”. Así, cuando entregues el proyecto, reporte o tarea pendiente a tiempo, dejarás con la boca cerrada al personaje en cuestión. Difícilmente te volverán a molestar.

 

Impuntualidad

Esto aplica no sólo para citas o reuniones en persona, también para llamadas o video conferencias. Cuando una persona queda contigo en hablar o reunirse al tal hora, lo racional es esperar 5 minutos en el caso de llamadas, o 10-15 minutos como mucho si es en persona. Lo decente sería que, si alguien va tarde, mande un mensaje a la persona que espera y diga que se demoró por tal motivo y que llega en breve. Si de verdad es algo excepcional -que a todos nos puede pasar-, no hay mayor problema, pero si habitualmente esa persona te hace esperar, sugiero que le comentes de una manera cortés que te avise con más anticipación para que puedas ajustar tus tiempos y no esperes de forma innecesaria.

Cuando alguien que esperas no aparece a tiempo, te sugiero que cuando llegue le digas que sólo puedes quedarte hasta tal hora, porque tienes otro compromiso, llamada o cita. De este modo mostrarás flexibilidad en esperar, pero también dejas ver que tu tiempo vale igual que el de ellos, y que no estás conforme con la idea de perderlo.

 

Photo by Ekaterina Bolovtsova from Pexels

 

El mensaje final es que, ante esta o cualquier situación que nos esté resultando molesta en el trabajo, mi recomendación básica es que lo hables. La mayoría de las veces, la gente no hace las cosas para molestar al prójimo, son choques que se producen por estilos de diferentes de trabajo y diferencias de personalidades.

Cuando no nos gusta alguna actitud, lo mejor es decirlo de frente, amablemente y de forma cordial. Generalmente lo tomarán de forma tranquila e incluso te agradecerán que tengas la madurez de decirlo de frente, buscando mejorar ante todo el clima de trabajo.

 

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