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41: Luis Quevedo, comunicador y periodista especializado en ciencia y tecnología

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Recursos mencionados:

Documentales:
“En busca del primer europeo”
“En busca del futuro perdido”

Aplicaciones:
Google Drive

OnmiFocus

Podcast:
Startup, de Alex Blumberg

Libros:

Casi cualquiera, de Mario Benedetti

De donde vienen las buenas ideas, de Steven Johnson

 

Quotes del invitado:

  • La atención al detalle y estar bien leído, es lo que te va a permitir destacarte como comunicador.
  • Los latinos estamos hartos de consumir productos que fueron hechos en inglés, traducidos al español. Queremos contenidos hechos en español.
  • Para tener éxito de verdad, es condición necesaria; pero no suficiente, la de ser un experto en algo.
  • Cuando digo que no, es porque hay algo que me importa más; la calidad del trabajo que doy.
  • Hay que delegar en cuestión de sumar. Tenemos que entender que el caos es imposible de dominar y que está bien.
  • Mi mejor hábito es que agarro y no suelto.

 

TRANSCRIPCIÓN DE LA ENTREVISTA

-INTRO-

JULIO MUÑIZ (Host):

¡Hola! Bienvenidos a Inconfundiblemente Latino, soy Julio Muñiz. Hoy estoy platicando con Luis Quevedo.

 

Luis es un comunicador español, especializado en ciencia y tecnología. Basado en Nueva York, ha producido radio y podcast para MPR. Dirige el informativo tecnología CST para NTN24 TV. Colabora con un diario español, “El Mundo”. Ha dirigido y protagonizado dos premiados documentales sobre la evolución de la especie humana y el colapso de la civilización, “En busca del primer europeo” y “En busca del futuro perdido”. Además, es cofundador de la red independiente de podcast CUONDA, donde produce y conduce el podcast semanal “El método”.

 

Luis, bienvenido a Inconfundiblemente Latino. Es un gusto para mi pues soy un escucha de tu podcast. Cuando te pregunta a qué te dedicas, ¿cómo lo explicas de la manera más sencilla?

 

LUIS QUEVEDO:

Soy comunicador. Soy experto en ciencia y tecnología, pero soy comunicador. Eso es lo único que describe de una manera ambigua, todas las cosas tan distintas que hago.

 

JM:

Sé que estás trabajando en varios proyectos porque eres una persona inquieta, pero ¿cuál es el que más te apasiona y por qué?

 

LQ:

Tengo el corazón divido entre tres cosas. De inmediato, dirijo un programa de televisión que es un informativo diario de ciencia y tecnología. Me apasiona porque es la responsabilidad del periodista. Resolver dudas y estar en contacto con la audiencia. Eso me engancha por el lado del comunicador. Por otro lado, lo que tienen mi ilusión a futuro es que he cofundado una red independiente de podcast en español. Soy un amante del formato y me frustra que en inglés funcione tan bien y en español parece que no despegamos. Mi conclusión era que no íbamos a despegar nunca. Tomé cartas en el asunto y estoy tratando de impulsarlo de una manera muy proactiva. A largo plazo, cada tres años; hago un documental. Son trabajos un poco más intelectuales y entretenidos. Son trabajos que son el contrapeso natural a un informativo diario. Ahora estrené el último y estoy pensando en lo que haré a futuro.

 

JM:

La gente nos escucha mientras está haciendo el traslado a su casa, al trabajo, ejercicio, etc. Si tienes un minuto para darles dos o tres tips para alguien que quiere dedicarse a la comunicación como tú lo haces, ¿qué le dirías?

 

LQ:

En mi caso, porque me especializó en algo en particular, lo más esencial es estudiar duro las fuentes. Aplica a muchas profesiones, pero para el periodista forma criterio. Es necesario tenerlo a priori. No puedes esperar a que te den un assigment para sumergirte. Como buen comunicador, ya estás empapado en algo y te mueves con cierta velocidad. Sé que es un reto vivir especializado porque se paga mal, pero creo que si quieres destacar; es importante que sepas mucho más de aquello de lo que luego vas a escribir. Una habilidad esencial para gestionar toda esa información, es practicar el pensamiento crítico. No necesariamente se hace como periodista, pero se puede hacer leyendo libros de filosofía. Todo lo que te permita ensayar el pensamiento crítico. Esa atención al detalle, con estar bien leído, es lo que va a permitir destacarte como comunicador. Nuestra dieta debería tener las dos cosas, periodismo inmediato; y un periodismo más lento y pausado.

 

JM:

El conocimiento no sirve de nada si no lo podemos poner en un contexto. ¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

 

LQ:

Me gusta mucho la libertad que me da. Cambio de temas constantemente. Hay pocos trabajos que te permiten tener esa promiscuidad intelectual. Para completar ese trabajo, tengo la fortuna de tener acceso porque voy de parte de un medio de comunicación. Hace unos días estaba platicando con Freeman Dyson, uno de los físicos más históricos de siglo XX. Eso sucede porque te escudas tras un medio de comunicación. Es una experiencia vital tremenda. Esa idea de poder cambiar de tema y llegar a hablar, me fascina.

 

JM:

¿Qué es lo que menos te gusta y cómo haces para sobrellevarlo?

 

LQ:

No es lo que menos me gusta, pero es mi mayor reto. Para mi es gestionar equipos. Yo siempre he sido un tipo de que me dejen solo para escribir y leer. En esto de los medios, me he dado cuenta que casi sin querer me encontraba en la estación de liderar equipos para mi primera productora. En CCT tengo un staff bastante nutrido. Un documental es tener un crew y viajar por países para rodar. Me gusta más el proceso intelectual e íntimo, pero lo tengo que hacer. Lo primero fue asumirlo y después intentar montar organizaciones para que sean fundamentadas en el respeto, pero no en la temeridad en el jefe. Organizaciones horizontales. Yo siempre le digo a la gente que a mí me manden a la mierda en cualquier momento cuando estemos trabajando. No me deben un respeto. Lo que luego me deben, es una disculpa. En el estrés del trabajo, pasan muchas cosas. Lo que no quiero es que la gente piense que, porque alguien esté por encima, no se le puede decir.

 

JM:

Es muy difícil encontrar la vocación. No siempre pasa a la primera. Lo que hacemos en Inconfundiblemente Latino es celebrar las historias de éxito de los latinos en Estados Unidos. Queremos compartir sus experiencias y las herramientas que los han ayudado a conseguir el éxito que han logrado. Queremos inspirar a quienes apenas empiezan una carrera profesional o quien busca impulsar su crecimiento profesional o el de su negocio. En tu caso, ¿qué fue lo que te dijo que te tenías que convertir en un comunicador?

 

LQ:

Yo podría decirte que cuando iba al instituto, ahí editaba la revista del colegio. Siempre me gustó mucho escribir, pero hice ciencias porque quería tener una formación completa. Pensé que me podía formar en letras yo solo, pero en ciencias no. Soy científico originalmente. Luego, fui a periodismo. La verdad es que la vida me llevó. El factor determinante para que llegara a ser comunicador, era el punto en el que se encontraban dos funciones. Una era mi complicada promiscuidad intelectual. Leía demasiadas cosas a la vez. Tenía un problema de foco de atención y no tenía paciencia. Junto con la enorme pasión que he tenido por las ideas. Leía mucha historia, ciencia, economía, filosofía. De alguna manera, esas dos funciones se cruzan en un cierto tipo de periodismo donde tienes que usar todo lo que has leído. Todas esas experiencias van a ayudar a que tengas una visión más interesante y nutrida sobre el mundo. Es un muy buen encaje para gente que es preguntona, pesada y que no está quieto.

 

JM:

Te mueves en un mundo que es difícil para los latinos. La ciencia y el desarrollo no es una de las prioridades en nuestros países. Desde tu perspectiva, ¿qué ventajas consideras que tenemos los latinos hoy en día?

 

LQ:

Somos pocos y es un mercado pequeño. Esto dice que el potencial de crecimiento está ahí. Hay un desequilibrio y este es el reto. Hay gente que puede aprovechar para generar una buena carrera profesional. El potencial está ahí. El problema de los latinos es que estamos muy segmentados y fragmentados. Si tu escribes en el D.F., ¿quién te va a leer en Buenos Aires? Tenemos un prejuicio cultural terrible. Nos cuesta mucho superarlo y esto, la gente que habla en inglés; no lo tiene. Si tú eres bueno y estás en Nueva York, no importa y te leen. Esa es una primera atención que es un súper reto. Es un mercado por explotar. Todos estamos hartos de consumir productos que fueron hechos en inglés, traducidos. No es que no entienda inglés, pero quiero algo en español. Historias relevantes para mí. Ahí hay otra potencialidad para explotar. Siempre me gusta llamar a esto “Dar liebre, por gato”. Esperen un trabajo cualquiera y dar un trabajo mucho mejor. Cuando la audiencia descubre eso, se pica y no da vuelta atrás.

 

JM:

¿Qué habilidades consideras que debe tener un profesional para destacar en cualquier industria?

 

LQ:

Eso es el santo grial. A riesgo de ser aburrido, me voy a retrotraer a las del periodista. Estamos en un mercado que está progresivamente globalizado. Estamos en un mindset global. En el momento en el que te pones a competir globalmente, cuanta competencia tienes. La vía, para hacerte un buen nicho, es la excelencia. La excelencia no pasa por ser otra persona con otro MBA, sino saber mucho de algo. El tipo de personajes que yo admiro, son tipos que saben mucho de algo. En las redes sociales, hay dos tipos de personajes. Los que están con la forma y los que están con el fondo. Los que hacen todos los trucos para funcionar mejor en Instagram, pero que no dan contenido. La gente que es muy buena de contenido. Para tener éxito de verdad, es condición necesaria, pero no suficiente, la de ser un experto en algo. La otra condición es saber comunicarlo. Ese es el gran problema.

 

JM:

La tentación del multitasking se puede convertir en una distracción constante. ¿Cómo haces para identificar tus prioridades y trabajar exclusivamente en ellas?

 

LQ:

Soy un desastre. Que nadie tome una guía de mí. Me cuesta horrores. Algo en lo que he estado trabajando los dos últimos años, es en decir no. Mi manera de decir no es porque hay algo que me importa más que es la calidad del trabajo que doy. Puede ser un proyecto más sencillo, pero me he obsesionado con enfocarme en qué es lo que yo quiero dar. Por ello voy a ver hasta dónde puedo llegar. En cuanto al día a día, no he encontrado una solución. Ahora mismo estoy hablando contigo con dos celulares, una tableta, un laptop y dos smart watches. No sé cómo se hace. Sólo sé que sábado y domingo desconecto porque si no, mi familia me hecha a la calle.

 

JM:

La dinámica profesional ha cambiado mucho. Se trabaja muchas veces a distancia y con equipos multiculturales. ¿Qué características debe tener un líder para inspirar a su equipo?

 

LQ:

Hay dos cosas que a mí me han impresionado particularmente. Una es el foco en el objetivo ulterior. A dónde va el barco. Todo lo que me ayude a llegar al puerto, es positivo para el proyecto. No es delegar en el sentido de que tú sabes todo lo que va a pasar y se lo das a alguien. Delegar en el sentido de sumar. Los líderes que más admiro, son los que hacen una delegación pasiva en la que atraen a gente de su alrededor, le dan una visión clara de cuál es su goal, y vamos para allá. Esta para asistir si es que los necesita. Es gente que no controla el proceso. Me ha pasado en producciones de cine especialmente. Admiro a la gente que hace eso porque abraza que el caos es imposible de dominar y está bien. Son como aceite en los engranajes. Alexis Gambis, un muy buen colega, es capaz de usar cualquier persona para contribuir en el proyecto de la manera en la que ellos puedan. Hace compatible su objetivo con el objetivo individual de cada persona. No es alguien que tenga una función mesiánica, sino que trabaja con una multitud de personas que se puedan agregar y desagregar sin problema. Esa manera de liderar, es revolucionaria.

 

JM:

A lo largo de tu carrera, ¿has tenido algún mentor?

 

LQ:

Jamás he sido capaz de poner a uno. La persona que más me ha influido en mi vida, es mi padrino. Mi padrino es un arquitecto con frustrada carrera artística como músico o pintor. Fue un tipo que me ayudó a ver las cosas radicalmente distinto a como yo las veía. Lo que le agradezco es que rompió varias veces mis esquemas. Era un tipo que, de la manera más generosa, nunca regalaba nada. Te compraba un regalo y te decía que a ver qué hacías para ganártelo. Un tipo con una ética mayúscula. Eso fue una cosa inspiradora. Esta es una de las personas que más me ha marcado. Después he tenido la gran fortuna de conocer a líderes, héroes personales o ajenos. Lo que más he aprendido es la humanidad.

 

JM:

En tu caso, ¿qué habito influyó para poder llevar adelante los proyectos que has desarrollado?

 

LQ:

Agarro y no suelto. Lo hago con 10 cosas a la vez. Me meto mucho en las cosas que hago. Es raro que no tenga de 5 a 10 proyectos en diferentes fases. Según de como uno relate las cosas, a la gringa siempre puedo contar los éxitos. Si lo hiciera a la latina es que los últimos 5 años intenté levantar 23 proyectos y te contaría de los que no se hundieron y de los que no lo lograron. Siempre intento sembrar más.

 

JM:

El programa es para esa gente que se cae una y otra vez, pero que se vuelve a levantar. Para aquellos que han tenido que reinventarse y cambiar de profesión. Lo que nos gusta es celebrar el intentar y celebrar que nunca se vuelve a empezar de cero. ¿Tienes alguna historia por ahí?

 

LQ:

Puedo tener una docena tranquilamente. La peor fue hacia 2007. Era productor de uno de los programas más famosos de la televisión pública en España. Decidí dejarlo todo y montar una productora con dos colegas e intentar vender un formato nuevo. Fue un ordaco, pero lo conseguimos. Lancé mi productora y mi primer programa de TV. Eso me endiosó a mí mismo. Consideraba que mi éxito era cuestión de mi talento solamente. Estuve una temporada desigual. Cuando llegamos al final de la primera temporada, me despidieron de mi programa. Se quedaron con mis dos socios. A partir de ahí, replanteé muchas cosas y empecé a hacer las cosas distintas. Me ayudó a descubrir una parte de humanidad que no tenía. Eso sembró la semilla que después me haría un poco menos insoportable.

 

JM:

Si pudieras vivir tu vida otra vez, pero con toda la experiencia que has conseguido, ¿qué harías diferente?

 

LQ:

Jugaría al futbol o al basquetbol. Haría un deporte de equipo y lo haría de corazón. De la única cosa que me arrepiento, es haber tenido esa socialización.

 

JM:

¿Utilizas alguna herramienta para encontrar talento?

 

LQ:

Para eso soy extremadamente analógico. Constantemente estoy buscando y trato de conocer a quien hizo esto o demás. En cuanto a plataformas online, no. Soy un primate y necesito ver, oler y una conversación con una cerveza para hacer una idea.

 

JM:

En términos de productividad, ¿utilizas alguna herramienta?

 

LQ:

Las etiquetas de Gmail me fascinan. Nunca hay suficientes. Son fantásticas. Toda la suite de Google Drive, es la mejor que hay ahora mismo, aunque admito que mis presentaciones las sigo haciendo en Keynote. Una aplicación que me gusta es OmniFocus. Es mi personal favorita. Son muchos años de usa apps del grupo Omni. Todas sus apps son fantásticas. La puedes tener en tu iPhone y en todos tus dispositivos. Puedes poner tareas no sólo por lugar, tiempo y geografía. Me parece súper práctico. Ese tipo de apps son muy buenas.

 

JM:

Recomiéndanos un libro, video, película, podcast, lo que sea que la gente pueda usar como fuente de inspiración.

 

LQ:

El podcast startup de Alex Blumberg. El hace una especie de radiografía desde la idea de tener una startup hasta como montarla. Es una historia narrada de una manera increíble. Te permite ver todas esas fases de la creatividad. Cuando uno se plantea una carrera, tanta; no se me ocurre. Casi cualquiera de Mario Benedetti. Benedetti conseguía cosas que muy pocas personas han conseguido. Benedetti ha escrito de las mejores poesías con un lenguaje de la calle. Es un ejercicio en comunicación. De una manera más práctica, me encanta un ensayo de Steven Johnson que se llama De donde vienen las ideas. Es un ensayo súper interesante en el que te plantean que la esfera de la innovación, tiene una construcción y está predeterminada. Ni tus ideas son tan buenas, ni tu eres tan fascinante.

 

JM:

A todos los latinos nos intentan poner en una cierta canasta, pero para Luis Quevedo, ¿qué significa ser latino?

 

LQ:

En lugar de tener una definición a priori, para mi está quedando en alguien con quien voy a tener cierta hermandad. Pensamos en la misma lengua. La manera de ver el universo, es muy parecida. Ser latino, es acceder a un universo lingüístico. La gran diferencia entre Estados Unidos, y el mundo latino; es que, si tengo un mal día, en cualquier país latino puedo sentarme a tomar una cerveza y acabar hablando con alguien que me va a intentar echar un cable. En un ambiente gringo, es imposible eso. La gente es mucho más estructurada, nice, simpática; pero no mas. Me gusta la falta de higiene que podemos tener los latinos. Abre experiencias muy interesantes.

 

JM:

Danos un buen consejo y cuál es la manera más fácil de contactarte.

 

LQ:

Un buen consejo que me dio un amigo, nunca digas si cuando estés de buen humor y nunca respondas cuando estés de mal humor.

 

Tengo dos maneras inmediatas de contacto. Una es por Twitter, donde estoy activo, aunque a veces desaparezco. El correo que es metodopodcast@gmail.com

 

JM:

Todo esto estará en las notas del programa y además les recuerdo que para recibir todos los episodios en el momento en que son publicados, pueden suscribirse a iclatino en iTunes, Stitchers o la que sea su aplicación de podcast favorita. Si les gusta nuestro trabajo, hagan un review en iTunes; pues es la mejor manera de contribuir a que más latinos nos descubran, escuchen y formen parte de esta comunidad.

 

Luis, ha sido un placer. Muchísimas gracias.

 

LQ:

El placer es mío y ojalá sigamos con la conversación en un futuro cercano.

 

 

-FIN-

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