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5 hábitos básicos para desarrollar una mentalidad de crecimiento

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Lo más triste de conocer a personas que no consiguen sus sueños es descubrir que no fue la falta de talento su principal obstáculo, sino que nunca se dieron la oportunidad de luchar por ellos.

Cuando se habla de las personas más exitosas del mundo se suele pensar que son un grupo de privilegiados que han nacido con talentos y habilidades que les permiten alcanzar objetivos por encima de lo normal. Se idealiza el concepto de que son diferentes, que tienen el don de convertir en oro todo lo que tocan y que su camino al éxito ha sido rápido, libre de contratiempos y algo natural por su gran capacidad.

Es muy común poner en esta categoría a atletas destacados, artistas populares, empresarios acaudalados y celebridades del ámbito social, y si bien es cierto que tienen talento de sobra para realizar su trabajo de manera excepcional, también es cierto que todos somos así, que todos tenemos talento, todos tenemos algo que nos hace únicos, diferentes y especiales. La única diferencia entre quien vive soñando y quien se da la oportunidad de alcanzar sus objetivos es la mentalidad.

 

La mentalidad no es otra cosa más que una colección de hábitos saludables que permiten atreverse, intentar, fracasar, levantarse y regresar hasta conseguir lo que se busca. Es una combinación de acciones que te permiten estar enfocado, tener fuerza de voluntad, aprender y mantener un buen estado físico y mental. Una buena colección de hábitos te hace inmune al fracaso, además de reforzar tu confianza y ayudarte a crecer de manera constante.

En las 5 razones de la semana recordamos 5 hábitos básicos para desarrollar una mentalidad de crecimiento. Dejamos de lado los sueños guajiros y nos damos la oportunidad de perseguir objetivos. 

 

 

1.- Celebrar todos los triunfos, incluidos los pequeños

La manera en la que ves tus logros, sin importar el tamaño que tengan, dice mucho de lo que piensas de ti mismo. Las personas con mentalidad de crecimiento no necesitan el reconocimiento de alguien más para sentirse orgulloso de conseguir algo, es bueno tenerlo, pero no indispensable.

Cualquier cosa por la que hayas trabajado y conseguido merece tu reconocimiento, siéntete orgulloso de ti mismo y regálale al un mundo una sonrisa siempre que alcances algo.

 

2.- Ver los retos como oportunidades

Nuestros días están llenos de retos de todo tipo y tamaño, puedes verlos como una carga en el camino o como una oportunidad de mostrar tu verdadero valor. Puede ser algo tan sencillo como desatar todo los días media hora más temprano o completar un proyecto de mucha importancia, la manera en que lo ves y afrontas hace toda la diferencia.

No te alejes de las cosas que te molestan y hacen sentir incómodo, acéptalas, busca su lado positivo y recibe los beneficios de pensar de manera optimista.

 

3.- Asumir el control de todo lo que te pasa

Al final del día tus actitudes, tus creencias y tus acciones dependen exclusivamente de ti. Todo lo que decidas y hagas impacta directamente en tu bienestar. Los factores externos pueden modificar de manera temporal el camino, pero si tienes un objetivo en mente, es responsabilidad tuya alcanzarlo de una u otra manera.

Recuerda siempre lo que es importante para ti, tus valores, ideales y compromisos, utilízalos como herramientas para enfrentar cualquier reto y asume por completo tu responsabilidad de ser feliz.

 

 

4.- Auto-motivarse 

Además de celebrar todos los logros, hablar contigo mismo tiene un impacto fulminante en tu actitud frente a la vida. Escoge muy bien las palabras que usas cuando conversas contigo mismo. Si escribes un diario o meditas, procura integrar palabras optimistas, como objetivosoportunidadeséxito y celebración.

No te compares con otros, sus objetivos seguramente no tienen ningún efecto favorable en ti. Tu única referencia tiene que ser tu versión del día anterior.

 

5.- Aprender de todos los tropiezos

Nadie se levanta en la mañana, tiene una idea, empieza el proyecto y consigue lo que busca sin tropezarse por lo menos una vez.

Tropezar es parte natural de la vida, pero para una mentalidad de crecimiento nunca significa el final. El fracaso no debe definir qué tipo de personas eres, lo que te define es cómo lo enfrentas, aprendes de él o si dejas que se robe tus sueños.

 

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