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Mitos y verdades de trabajar por tu cuenta

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Si, como yo, trabajas o has trabajado por tu cuenta, seguramente te has enfrentado a que tu esquema de trabajo no es bien comprendido por todos tus familiares, amigos o incluso clientes. La mentalidad tradicional y las ideas preconcebidas respecto al trabajo suelen estar muy arraigadas, y con frecuencia desacreditan o malinterpretan este esquema laboral.

 

Trabajar de forma independiente o por cuenta propia es más fácil que nunca. Para muchos de los freelancers, autónomos o microemprendedores, una laptop y acceso a internet bastan para poder ejecutar proyectos y correr un negocio desde prácticamente cualquier lado. Pero no a todos les es atractiva la idea, unos pueden verlo como un salto al vacío o un riesgo innecesario. Para otros, al contrario, es algo que una vez que pruebas, no concibes trabajar de otro modo.

 

A continuación te comparto los mitos (y sus verdades) más frecuentes con los que me he topado en mis años de trabajo independiente.

 

Mito #1: “Ser independiente es una etapa transitoria mientras encuentras otro trabajo”

Verdad: Sí, es verdad que mucha gente trabaja por su cuenta mientras logra aterrizar su siguiente empleo, porque no son muy partidarios de la incertidumbre del independiente, o porque simplemente son más felices siendo parte de una empresa. Sin embargo, también somos muchos los que encontramos en el trabajo independiente nuestro estado ideal, y no hay vuelta atrás.

Sea cual sea tu situación, es importante que durante el tiempo que trabajes por tu cuenta, le transmitas a tus clientes la certeza de que tu trabajo es serio y de que darás un servicio de primera. No des la sensación de que en cualquier momento brincarás al barco del empleo y dejarás a tus clientes desamparados.

 

Mito #2: “No tienes jefe ni horarios, no es un trabajo real”

Verdad: Efectivamente, eres tu propio jefe, pero lo de los horarios tiene sus matices. Si bien no estás sujeto a “checar tarjeta”, sí debes cumplir con fechas de entrega, compromisos y demás obligaciones que se tienen en cualquier trabajo formal. El independiente tiene mucha más flexibilidad que el empleado, pero eso no quiere decir que trabaje menos horas, sino que uno decide cuándo y cómo hacerlo.

Yo suelo decir en tono de broma que soy la peor jefa que he tenido, refiriéndome a que no necesito una mano dura de afuera para hacerme cumplir plazos, vigilar la calidad de mi trabajo o impulsarme a buscar nuevos negocios. El trabajo de un independiente, autónomo o freelancer puede ser tan real y redituable -o más- que el de cualquier empleado “en nómina”.

 

Mito #3: “El independiente no está tan equipado como en una empresa”

Verdad: La gente que trabaja para una compañía sabe que no tiene que comprar ni un clip. En cambio, el independiente tiene que comprar absolutamente todo lo que necesita para hacer su trabajo. Pero eso no quiere decir que esté menos equipado que un empleado. La gran ventaja con la tecnología actualmente es que no necesitamos tanto como antes para funcionar. Es primordial invertir en una buena computadora, tener un excelente servicio de internet, un espacio cómodo y bien iluminado para trabajar (ya sea en casa o en un coworking) y contar con las apps, software o servicios básicos que nuestra profesión requiera.

Yo me considero mejor armada para el trabajo que mucha gente que trabaja para empresas.

 

Mito #4: “Manejas tu tiempo a tu antojo y puedes tomar vacaciones cada vez que quieras”

Verdad: Poder manejar tu propio tiempo no es sinónimo de vivir de vacaciones ni de vivir en el ocio total. Es verdad que el tener flexibilidad de horarios y poder manejar nuestros tiempos nos da muchas libertades, pero eso no quiere decir que uno pueda abusar del tiempo libre.

Las vacaciones son tan flexibles como los compromisos de trabajo lo permitan (y el presupuesto, claro). La gente suele olvidar que para muchos trabajadores independientes, las vacaciones no solo son suspender el trabajo sino también la facturación.

 

Mito #5: “Si trabajas en tu casa trabajas menos”

Verdad: Este mito aplica no sólo para los independientes sino también para empleados que tienen la posibilidad de trabajar remotamente o desde casa por ciertos períodos. La gente cree que hay que tener supervisión externa para trabajar bien. Nada más alejado de la realidad. Un independiente exitoso y productivo optimiza sus tiempos y trabaja a máxima capacidad desde su casa o su oficina itinerante.

Si te mides por resultados y no por horas calentando la silla, trabajando por tu cuenta desarrollas la capacidad de optimizar tu tiempo, ser más eficiente y lograr más con menos.

 

Mito #6: “Trabajando independiente te vuelves un ermitaño”

Verdad: El no trabajar en una oficina con mucha gente no significa que pierdes el contacto con el mundo. El trabajador independiente necesita más que nunca reforzar sus relaciones, fomentar verse y hablar con colegas y clientes potenciales, y permanecer activo en su medio.

Las llamadas, las reuniones y el contacto via digital se vuelven más necesarios que nunca.

 

Mito #7: “Trabajar por tu cuenta es un riesgo permanente”

Verdad: No es que no sea verdad, sino que el que no es independiente tiende a perder de vista la otra mitad de la ecuación: ser empleado es tan inseguro o más. Siendo realistas, en cualquier empresa le pueden decir adios a cualquier empleado, de cualquier nivel. Salvo que seas dueño de la empresa, siempre está el riesgo de que dejen de necesitarte, por decirlo amablemente. Sin embargo, si trabajas para ti, no hay modo de que te despidan.

Eso sí, cuando un proyecto o negocio deja de ser redituable para ti, debes reinventarte y buscar otras opciones de generar ingresos. Pero mientras te tengas a ti mismo y hagas el mejor uso de tu creatividad y habilidadades, nunca te verás sin trabajo.

 

Mito #8: “Trabajas en pijama”

Verdad: Esta siempre me da risa. La gente cree que si uno trabaja en su casa, deambula en pijama y sin bañar durante todo el día. No quiere decir que no haya gente que sí lo haga (a cada quien lo que mejor le funcione), pero muchos independientes preferimos mantener horarios, bañarnos y arreglarnos para trabajar. No es que se ponga uno formal, pero al menos con ropa cómoda y que mentalmente nos sitúe en “modo trabajo”.

 

Mito #9: “No tienes un equipo”

Verdad: Dependiendo del tipo de trabajo, pero generalmente los independientes tenemos gente que trabaja con nosotros de uno u otro modo. Podrían ser desde otros freelancers que nos den ciertos servicios por hora o por proyecto hasta asistentes virtuales que por una tarifa fija nos apoyen con labores administrativas.

Muchas veces también el trabajador autónomo está involucrado en proyectos de los cuales él/ella es una parte o un eslabón, y su labor implica trabajar en coordinación con un equipo remoto. Hay mil y un combinaciones.

 

Mito #10: “Sólo haces lo que te gusta”

Verdad: En el mundo ideal, el independiente tiene la gran ventaja de poder elegir en qué proyectos involucrarse y cuáles declinar. Pero para llegar a ese punto, hay que lograr un nivel de éxito y un negocio consolidado que nos lo permita. Mientras tanto, habrá que tomar proyectos o aguantar ciertos clientes que no son nuestro ideal a futuro. Además, otra realidad es que, aunque tengamos proyectos que nos gustan, el trabajo siempre implicará tareas o cosas que no nos agradan tanto.

Salvo que tenga uno el lujo de tener equipo o asistentes que nos apoyen, siempre nos tocará hacer alguna que otra cosa que no nos gusta.

 

Image by StartupStockPhotos from Pixabay

 

Seguramente te has topado con uno o varios de estos mitos o ideas erróneas respecto al trabajo independiente. ¿Cuáles otros se te ocurren? Compártemelos via Twitter.

 

Y ya sabes, la próxima vez que algún amigo o familiar desacredite tu esquema de trabajo independiente, o te diga o te insinúe alguno de estos mitos, sutilmente mándale esta nota 😉

 

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