No hagas caso de los consejos de productividad

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Si quieres ser verdaderamente productivo, trabaja menos.

Casi todos los libros de productividad plantean la misma estrategia: empieza el día temprano, organiza tus tareas de acuerdo a su importancia y divide el día en pequeños bloques de trabajo. En mi caso, la verdad es que soy más productivo cuando tengo días flexibles, trabajo en las cosas que me entusiasman y me enfoco únicamente en lo prioritario.

Para mí la productividad tiene más que ver con las cosas que no hago que con las que hago a medias. El secreto para ser un profesional productivo no está relacionado con nuestra capacidad de hacer tareas, sino con el enfoque y la toma de decisiones. La productividad es tan personal como cualquier otra actividad, lo que me funciona a mí difícilmente funcionará igual para ti y viceversa. Visiones, necesidades y capacidades diferentes nos obligan a diseñar procesos de trabajo personalizados.

No pierdas el tiempo – ni dinero – aprendiendo sobre las nuevas aplicaciones para mejorar tu productividad. Mejor invierte tus recursos en mejorar tu capacidad de enfoque, aprender a tomar decisiones y conocer tu metabolismo. Identifica los horarios en los que tienes más energía y puedes atacar tareas que requieren más concentración y enfoque. Para los expertos en productividad, la desidia es el peor enemigo, pero yo no le tengo miedo ni la desprecio, algunas de mis mejores ideas han aparecido en momentos en los que no hacía nada, o cuando menos, nada productivo según los conocedores.

Es momento de asumir que el trabajo no es lineal ni progresivo, trabajar dos horas ininterrumpidas recopilando información para un artículo no rinden lo mismo que el mismo tiempo pintando una acuarela del atardecer. La productividad es relativa a las actividades que estás realizando. Por eso, si tu objetivo es ser súper productivo, nunca trabajes en cosas que no tienen sentido, que no enriquecen a nadie ni te hacen sentir bien; pero sobre todo, tómatelo con calma, analiza, piensa, evalúa, y no hagas caso de los consejos de productividad de los expertos.

Las 5 razones de la semana recogen 5 ideas sobre productividad para profesionales imposibles de organizar.

 

 

1.- La primera prioridad de la lista eres tú

Cierra los ojos y piensa en todas las cosas que hiciste ayer. ¿Cómo está dividido tu tiempo? Tal vez en este momento tu tiempo está dedicado a algun familiar, o estos días lo han ocupado tareas administrativas. La gestión del tiempo es una habilidad invaluable para tu calidad de vida, y dentro de esta habilidad tienes que incluir la de procurar, siempre, un momento para ti.

Usa este momento para dedicarle tiempo a lo que más te gusta, explorar tus intereses y ponerte a prueba. Pronto vas a saber cuáles son los momentos para ti y cuáles son los momentos para los demás, lo que me lleva al siguiente punto.

 

2.- Diseña los días como te gusten a ti, no a los demás

Tú sabes mejor que nadie cuál es la hora en donde mejor haces trabajo creativo, en qué momento del día puedes hacer mejor trámites administrativos o trabajo mecánico y en qué momento quieres salir a tomar una cerveza o un café con algún amigo o familiar.

No esperes a que te digan a qué hora hacer tal cosa, fija tus propios horarios tomando en cuenta tu propio rendimiento. Al final esto te ayuda a hacer un trabajo de mucho mayor calidad porque sabes que le estás dando lo mejor en el momento más adecuado.

 

3.- Rompe las reglas siempre que sea necesario

Antes era muy fácil: estudia una carrera “seria”, empieza en lo más bajo de una empresa y ve escalando hasta tener un puesto alto. Parecía muy fácil, simplemente era un juego de resistencia y de saber con quién juntarte para ser ascendido. Las cosas, afortunadamente, ya no son así.

Ahora el juego está del lado del que fija sus propias reglas y forja su propia ruta. Los convencionalismos a un lado, si sabes a donde dirigirte, no pares porque hay una cinta roja – tú sabes a dónde quieres llegar, tu trabajo es crear el camino. 

 

4.- Lento pero seguro

A todos nos ha tocado trabajar en un ambiente de competencia, en donde el que entrega más rápido parece ser premiado por su eficiencia. ¿Te recuerda a alguien en específico? Te confieso que a mí me ha llegado a pasar, que por la cantidad de trabajo que he llegado a tener, quiero terminarlo rápido para poder pasar a lo siguiente.

Y desde la misma experiencia te lo digo: no vale la pena trabajar con las prisas. Las cosas no salen bien y la calidad y la pasión producen un mucho mejor trabajo que la eficiencia. 

 

5.- Haz menos cosas que los demás

¿Ves esos días en donde apenas y tienes tiempo para comer? Estás tan ocupado que tu espacio de trabajo se convierte en zona de desastre y tu trayectoria en el día se puede medir en las vueltas que has dado desde la cafetera a tu escritorio. Todo se te olvida porque tienes la memoria llena: solo puedes lidiar con lo que está enfrente. Todo se mueve rapidísimo, aunque al final el día se haya sentido largo.

Estamos malacostumbrados a pensar que así se debe de sentir un día productivo (aunque al día siguiente pararse de la cama sea labor titánica), pero, ¿realmente estás siendo productivo? ¿o más bien solo estás ocupado?

Es mucho mejor elegir un par de cosas a las que le dedicarás tu día, dos cosas a las que les darás tiempo de calidad y reflexión profunda. Te prometo que el resultado va a ser mucho mejor. 

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