Pon a trabajar tu músculo del pensamiento

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Uno de los mejores momentos en El Indomable Will Hunting, una de mis películas favoritas:

Will y sus amigos obreros entran a un bar en Harvard. Chuckie, el mejor parecido del grupo, se hace pasar por estudiante para coquetear con Skylar, una estudiante sentada en la barra. Clark, un verdadero estudiante de la prestigiada universidad, se siente desplazado e intenta desenmascarar a Chuckie y hacerlo ver como un tonto:

Clark: Yo pienso, que antes de la guerra de independencia los modelos económicos, especialmente en las colonias del sur, se podrían interpretar como agrarios pre capitalistas.

En ese preciso momento y de manera intempestiva Will hace de lado a Chuckie para plantarle cara a Clark y contestar:

Will: Claro que es lo que piensas, eres un estudiante de primer grado. Acabas de leer algo de historia del marxismo, tal vez Pete Garrison… eso te va a funcionar hasta el año que entra, porque entonces vas a venir a escupir las ideas de Gordon Wood, hablando acerca de la utopía pre revolucionaria y los efectos bélicos de la formación del capital.

Clark: Bueno, es un hecho que no, porque Wood subestimó de manera drástica los efectos de—

Will lo interrumpe para decir:

Will: “Wood subestimó drásticamente el impacto de las diferencias sociales basado en la riqueza, especialmente la riqueza heredada…” Leíste eso en Granjeros y pescadores de Vickers, página 98, ¿correcto?, sí, yo también lo leí. ¿Vas a seguir plagiando el trabajo de todo el mundo o tienes algún idea tuya sobre este asunto?

Me encanta esta escena, porque de alguna manera representa lo que sucede todos los días en las redes sociales. El mundo está lleno de personas como Clark, maquillados en la superficie por los conceptos de algún “líder” de opinión pero carentes de análisis o sustancia para generar sus ideas propias. Es escandalosa la cantidad de comentarios, likes o retweets que se hacen al vuelo y de manera automática, sin pensar un segundo las ideas y consecuencias.

Como resultado, estamos hasta el cuello de contenido basura, cuando lo que necesitamos son más ideas novedosas, disruptivas y atrevidas. Es mucho más difícil formar un punto de vista original que repetir el de alguien más, por esto resulta más cómodo dejar el análisis y opinión a las mismas voces de siempre. Sin considerar que esta práctica atrofia tu músculo del pensamiento, y que el día que de verdad lo necesitas ya no estará ahí para ayudarte.

Estas son 5 estrategias para generar tus propias ideas:

1.- Aprende a buscar información

Con el internet la mayoría de las personas tenemos una gran cantidad de información a un segundo. Todas las preguntas que te surgen las puedes contestar. Es más, si quieres leer los autores de los que están hablando Clark y Will, están a unos segundos de búsqueda en Google.

Pero, claro, esto mismo ocasiona el problema: la gran cantidad de información implica que hay mucha información inservible, escrita para aparecer en los buscadores exclusivamente. Entonces hay que saber buscar y no quedarnos únicamente con la primera página de Google. Utiliza variaciones de tus palabras clave y si te estás adentrando a un tema por primera vez, ve escribiendo más palabras clave para acceder a información más profunda sobre tu tema.

 

2.- Cuestiona todo lo que leas

Esto ya aplicaba en la era pre Internet: no podemos quedarnos con una sola fuente. Todos los medios que leas tienen un enfoque ideológico, todos tienen una opinión firme que viene desde sus convicciones, ya sean personales o del medio en sí. Para que tú formes tus propias convicciones, no te quedes con una sola fuente. Porque sino estarás absorbiendo y replicando las convicciones de alguien más, como lo hizo Clark en la conversación con Will.

Si te das cuenta de que en tu círculo todos están leyendo lo mismo, cuestiónate por qué y encontrarás en lo que crees. Si tiene congruencia con tus valores, entonces podrás formar tus convicciones.

 

3.- Compara varios puntos de vista

La gran cantidad de información que hay en el Internet y la gran cantidad de libros que existen hacen que esta tarea parezca imposible. Pero es importante, porque contrastar información te ayuda a cuestionarlo todo.

Puedes implementar una nueva política – de cada artículo que leas del que quieras opinar, lee por lo menos tres fuentes diferentes. Lo mejor es que elijas fuentes con diferentes tendencias ideológicas, para no formar parte de una cámara de eco.

 

4.- Deja un espacio para analizar y eliminar la información menos valiosa

Muy bien, ya leíste diferentes fuentes con diferentes ideas sobre el tema que te interesa. Lo más probable es que ya estés ansioso de discutirlo con los demás. Y claro – no hay nada mejor que discutir para cuestionar y entender profundamente un tema.

Pero te doy un consejo que a mí me ha servido muchas veces antes: dale espacio a digerir la información. Una gran cantidad de información en el Internet está diseñada para que reaccionemos con el estómago, incluso con la bilis. Y así queremos formar parte de la conversación, enojados o indignados por algo que quizás aún no entendemos muy bien.

Deja un momento para que todo se asiente, para que puedas opinar con temple y no con el estómago.

 

5.- Forma puntos de vista propios y compártelos

La receta para formar tus propios puntos de vista: contrastar información, cuestionar por qué te atraen ciertos medios y otros no, incluso discutir contra tus propios valores para ver qué tanto se sostienen.

Entonces tu punto de vista será tuyo y no estarás replicando el de alguien más. Y entonces cuando compartas tu punto de vista, podrás defenderlo con argumentos y desde la convicción.

 

 

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