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5 buenas razones para fracasar

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No, no es divertido empezar otra vez, tampoco resulta tentador reconstruir lo caído o dar la cara cuando las cosas no han salido bien. Nadie quiere cerrar un negocio o renunciar a un trabajo, porque en la era de la simulación, fracasar se ha convertido en un verbo incómodo, apestado, despreciado.

Hechizados por lo que se ve en las redes sociales y el todo poderoso “que dirán”, pocas personas se atreven a intentar cosas diferentes que pongan en riesgo lo que consideran seguro, sin advertir, que cuando no hay aventura lo que verdaderamente está en riesgo es la posibilidad de ser feliz. Me encantaría decirte algo diferente pero no puedo: fracasar no es divertido o tentador, pero es inevitable y necesario si quieres crecer.

 

Fracasar no tiene nada que ver con la inteligencia, es una cuestión de mentalidad, es la pasión por ser mejor lo que nos lleva a situaciones en las que las habilidades que tenemos no son suficientes, y donde asumir el compromiso de triunfar ayuda a imaginar una solución.

Hay un pequeño grupo de personas para quienes fracasar es parte fundamental de su camino el éxito, es su socio en el crecimiento, es un evento en el camino pero no es algo que los defina. Son ellos quienes desafía el status quo, forman su carácter ganador a partir de las caídas y construyen un mundo mejor. Si quieres pertenecer a esta comunidad equivócate, equivócate mucho y rápido, pero siempre hacia adelante y aprendiendo de las experiencias.

Las 5 razones de la semana invitan a limpiar la mala fama del fracaso.

 

Estas son 5 buenas razones para fracasar. 

 

1.- El fracaso es un buen maestro.

Decir que el fracaso es bueno así nada más, es una mentira. El fracaso es uno de los mejores maestros que podemos tener, siempre y cuando estemos dispuestos a aprender de él. Cuando revisamos con atención la historia de los grandes creadores y pensadores de todos los tiempos, encontramos fracasos monumentales que a la larga contribuyeron de manera positiva para alcanzar sus logros.

Las mentes cuadradas procuran alejarse del fracaso lo más rápido posible, ocultarlo, sepultarlo en el pasado y no hablar más de él. Contrario a las mentes de crecimiento, que lo enfrentan, lo analizan y utilizan como una oportunidad más para aprender por donde no deben continuar.

 

2.- El fracaso descubre las pasiones.

Uno de los ingredientes más importantes para descubrir una pasión es sobreponerse a la adversidad.

Es imposible imponer una inclinación por más que se intente, si es algo te apasiona estarás dispuesto a seguir adelante a pesar de los descalabros. De hecho, son las adversidades el motor que enciende la llama para buscar otra solución, innovar, aprender cosas nuevas o cambiar la dirección para alcanzar el objetivo, pero bajo ninguna circunstancia renunciar.

 

3.- El fracaso fortalece el carácter.

El fracaso separa a los fuertes de los débiles.

Algunas personas fracasan y abandonan, otras fracasan y se convierten en invencibles. Cuando alguien no consigue el resultado deseado pero encuentra la determinación para lograrlo, sabemos que ha formado un carácter inquebrantable.

El fracaso te coloca fuera de tu zona de confort, confronta tus ideas, valores y habilidades, obligándote a crecer para convertirte en una persona más fuerte.

 

 

4.- El fracaso abre nuevas oportunidades

Cuando el fracaso te obliga a revisar el camino, aprender cosas nuevas e imaginar soluciones diferentes, también revela oportunidades que antes no se advertían.

Muchas personas pensamos que las cosas pasan por algo, pero no siempre tenemos las herramientas para descubrirlo. Casi siempre, para abrir una puerta es necesario cerrar otra, por ello el fracaso nunca tiene que ser visto como el fin del camino, si no como el principio de una nueva aventura.

 

5.- El fracaso acentúa el valor del éxito.

Es imposible valorar el éxito si no tuvimos que tropezar para alcanzarlo.

Alcanzar el éxito, después de varios descalabros, es uno de los sentimientos más dulces que podemos sentir. Experimentar satisfacción después de sobreponerte a caídas en el camino, da una dimensión diferente al éxito, lo hace más valioso y adictivo.

 

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