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Radiografía de una rutina mañanera ganadora

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Vivimos un momento en el que se celebra la idea de estar ocupado todo el tiempo. Tener tiempo libre no es bien visto profesionalmente, se considera un lujo. Yo insisto que para ser productivo tienes que disfrutar las actividades que realizas. Obviamente, tienes que hacer lo que tienes que hacer, pero lo importante es organizarlo de la manera más divertida o llevadera para ti, de forma que se ajuste a tu ritmo y estilo de vida.

Todos conocemos personas que arrancan el día haciendo ejercicio y otros que prefieren hacerlo después de su jornada de trabajo. ¿Qué importa cómo lo hagan? Lo que importa son los resultados. Y por resultados no me refiero únicamente realizar muchas tareas, me refiero a hacer lo que hacemos mejor que nadie. Tu rutina te tiene que gustar a ti y a nadie más. Tu rutina de la mañana la tienes que hacer tú.

Esto no quiere decir que todo lo que se he escrito sobre rutinas de productividad e ideas para empezar el día no sirve. Muchas de esas ideas y herramientas es información muy valiosas, por eso propongo que la utilicemos como un buffet, en el que todo esta a tu disposición y del que tomas lo que te sirve.

 

Photo by Oli Dale on Unsplash

 

A menudo me preguntan cuál es mi rutina de trabajo, y más específicamente cuál es mi rutina de la mañana. A pesar de que tengo que confesar que no me gustan las rutinas, lo acepto, tengo una muy bien diseñada, simplemente porque me funciona. Te invito a hacer lo mismo diseñando la tuya.

También tengo que decir que me cuesta mucho recomendar lo que yo hago, porque las rutinas -así como el estilo de trabajo- son completamente personales, varían de persona a persona por la sencilla razón de que todos experimentamos el mundo de manera diferente y tenemos diferentes necesidades.

Una rutina no es otra cosa más que una cadena de hábitos. Esas acciones que hemos desarrollado y hacemos de manera casi automática.

Por eso, cuando la has diseñado de manera responsable, una rutina es la estrategia perfecta para completar más tareas y liberar tiempo para lo más importante y estratégico, además, por supuesto, para hacer lo que realmente quieres hacer sin sentir culpa ni pensar que estas perdiendo el tiempo.

 

Mi rutina mañanera tiene tres objetivos inalterables:

  1. Cargarme de energía para un día completo.

  2. Mantenerme enfocado en las acciones decisivas del día.

  3. Alimentar mi sensación de bienestar.

 

Una vez definidos los objetivos claramente, el resto es un juego de niños. Si quieres cargarte de energía para un día profesionalmente muy demandante, es obvio que no puedes empezar con un desayuno alto en carbohidratos. Si tu meta es mantenerte enfocado en lo importante, perder los primeros minutos del día en redes sociales no es una opción. Si pretendes enriquecer tu sensación de felicidad y permanecer optimista, no puedes informarte en los medios de comunicación tradicionales, pues su agenda es precisamente mantenerte en un estado de inseguridad permanente.

Con todo esto en mente, te comparto la…

 

Radiografía de mi rutina mañanera ganadora

 

5:30 AM:

Desde hace mucho tiempo estoy acostumbrado a despertar alrededor de las 5:3o AM. Mi cuerpo y mi reloj biológico están tan acostumbrados que no necesito despertador.

Lo primero que hago es cepillarme los dientes y tomar un vaso de agua natural. Después de vestirme para ir al gimnasio, tomo un segundo vaso de agua, esta vez es tibia, con el jugo de un limón y un poco de bicarbonato. Parece que es bueno para fortalecer el sistema inmunológico, pero si no es cierto, a mí me hidrata por completo y poner a trabajar todo el cuerpo. Después de tomarla me siento completamente avispado.

 

6:00 AM:

Salgo para el gimnasio. 40 minutos de ejercicio intenso son suficientes para mantenerme en forma y despertar cada parte de mi cuerpo. Es curioso, la mayoría de las personas pensarían que el ejercicio vigoroso consume tu energía, cuando en verdad el efecto es todo lo contrario.

Procuro cambiar la rutina de manera frecuente para evitar que los músculos se acostumbren a los ejercicios y se vuelvan perezosos. Incluso para mantener el cambio constante, intercalo las visitas al gimnasio con corridas de 30 a 40 minutos. Ser testigo del amanecer mientras corres es una sensación tan satisfactoria que resulta difícil de explicar.

 

7:00 AM:

Después de alimentar a nuestra poblada familia de gatos, preparo el desayuno. 2 ó 3 días a la semana desayuno batidos de fruta con leche de almendras y algo de kefir para fortalecer la flora intestinal. Procuro utilizar frutas alcalinas y cambiar los ingredientes constantemente. Por lo menos dos días a la semana, desayuno huevo y otros dos cereales. Desde hace tiempo limité el consumo de pan y azúcar a un día a la semana, lo dejo generalmente para los sábados. Es un premio al esfuerzo de toda la semana.

También limité el café de la mañana a dos día a la semana, encontré en el té verde el sustituto perfecto, y la sensación de energía es exactamente la misma.

Aprovecho el tiempo del desayuno para leer las noticias del día. Tengo muy bien curadas mis cuentas de Facebook, Twitter e Instagram, leo lo que me interesa y no lo que los medios digan que tiene que interesarme.

 

8:00 AM:

La ducha con agua tibia casi fría. ¿Has escuchado esa idea de ser estoico, salir de la zona de confort y experimentar algo que te moleste un poco para desarrollar tu capacidad de resiliencia? Bueno, es exactamente lo que pasa las dos primeras semanas de baño sin agua caliente, pero ya que te acostumbras vas a sentir cómo tu sistema inmunológico se fortalece, tu metabolismo se acelera y estás más alerta que de costumbre.

 

9:00 AM:

Listo para empezar al día laboral. Más o menos 3 días a la semana trabajo en casa. Tengo una oficina perfectamente instalada y lejos de las distracciones. Los otros días trabajo desde un co-working o un café, porque me encanta la idea de salir y ver gente nueva todo el tiempo.

Ya que estoy instalado, lo primero que hago es revisar mi lista de tareas por completar. Esta lista invariablemente se prepara la noche anterior y, para ser sinceros, todos los día la reviso rápidamente durante el desayuno, pero no empiezo a trabajar a menos que sea estrictamente necesario. Si todo está ok, hago 30 minutos de lectura, blogs, boletines y libros sobre los que estoy trabajando.

 

10:00 AM:

Empiezo a revisar y contestar emails. Procuro contestar absolutamente todos y realizar las llamadas más urgentes. Como dice el dicho, empiezo por comerme las ranas más grandes en los primeros minutos. Todo aquello que requiere mucha concentración es una prioridad. No dejo nada que tenga que ver con números o finanzas para después del almuerzo.

 

Photo by Annie Spratt on Unsplash

 

Para concluir, te recuerdo que una rutina mañanera es una cadena de hábitos que realizamos de manera casi automática. Por lo tanto, es la manera más práctica de avanzar rápidamente en las tareas indispensables de un día, al mismo tiempo que liberas tiempo para todas esas cosas que en verdad quieres hacer, y establecer una tendencia productiva y próspera a tus día.

Llena tus mañanas de hábitos sanos y productivos que disfrutes. Eleva tu animo niveles de satisfacción en todos sentidos seleccionando de manera sensata qué haces y cuál es el objetivo de hacerlo. Mucho ojo, no se trata de crear mañana aburridas que, lejos de disfrutar, se conviertan en una tortura. Si sientes la necesidad de abrir un espacio para revisar de manera relajada tus redes sociales, no lo dudes, pero hazlo de manera consiente, determina por cuánto tiempo quieres hacerlo y pon una alarma para que no te coma el tiempo. Hazlo como una excepción y no como la norma.

Observa a tu alrededor y a personas que admiras. Revisa qué están haciendo, tal vez pueda funcionarte. Adapta esas prácticas a tus necesidades y vive cada mañana como una oportunidad para enriquecerte por dentro y por fuera.

 

Tengo una idea más que quiero compartir contigo:

Muchos profesionales programan sus actividades de la mañana de acuerdo a las prioridades de sus hijos. Obviamente la familia es sumamente importante, tienes que considerar todo lo que hagas por ellos como un objetivo más de tu rutina, pero no el único. Para dar lo mejor de ti tienes que hacer cosas que disfrutes y fortalezcan tus habilidades, solamente así podrás darles todo lo que quieres para ellos.

 

 

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