Renunciar también es para cracks

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“Si vas a ser un profesional promedio, tal vez te conviene más renunciar” – Seth Godin

Sin prestar mayor atención a los detalles, la sociedad valora más a los profesionales que nunca renuncian. No importa si es el miedo a la incertidumbre, el temor al qué dirán o la falta de imaginación lo que los mantiene en un trabajo que no los satisface, aguantar con la esperanza de que las cosas mejoren es percibido como una muestra de resiliencia.

Para muchas personas, tener trabajo es considerado un logro excepcional, es la culminación de un largo periodo de preparación que define gran parte de su vida: sus sueños, valores e intereses pasan a segundo plano. Renunciar no es visto como algo estratégico, como un movimiento calculado para encontrar algo que aman. Renunciar sin tener otra oferta es visto como un salto al vacío, una insensatez, un disparate.

En su libro The Dip, Seth Godin plantea que si estás en un lugar en el que no tienes espacio para crecer y el trabajo no te plantea ningún desafío, es momento de renunciar, de reasignar tus recursos rápidamente hasta encontrar algo que te entusiasme por completo, y entonces sí, comprometerte y aguantar hasta convertirte en uno de los mejores en el mundo.

Hoy que los valores y condiciones del trabajo han cambiado, miles de personas están renunciando a su trabajo. Renuncian a las condiciones, a las compañías o los jefes, pero se comprometen con sus sueños y aspiraciones. Hoy renunciar sin tener otra oferta de trabajo y no sentir arrepentimiento es un acto de campeones que debemos reconocer.

5 buenas razones para renunciar hoy y siempre.

 

1.- Cuando el trabajo que tienes no representa ningún reto profesional

Podrás tener un gran título o trabajar en la empresa de tus sueños, pero si no estás teniendo un espacio para crecer, terminarás odiando tu trabajo, sea donde sea. ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste emocionado por probar algo nuevo en tu trabajo? Si la respuesta es hace más de 6 meses o que ni siquiera te acuerdas, es momento de buscar otros horizontes.

Haz una lista de las habilidades que te gustaría desarrollar, los medios o canales que te gustaría explorar, las ideas que tienes para tu lugar de trabajo. Si te empieza a emocionar, ve por la ruta de encontrar esa sensación constantemente y comienza a buscar un trabajo o un emprendimiento en donde puedas hacerlo.

 

2.- Cuando te sientes mal remunerado o valorado

Hay muchas empresas acostumbradas a mal valorar el trabajo de sus empleados, muchos clientes que están listos para ofrecerte el menor precio por tu trabajo. Si te sientes mal remunerado, probablemente es porque lo estás siendo. Investiga cuánto le pagan a profesionales de tu mismo perfil en otras empresas (o los ingresos que generan en sus propios proyectos profesionales).

Por otra parte, sentirse mal valorado no solo depende de la remuneración monetaria, sino de sentir que tus aportaciones son escuchadas y valoradas. El valor que genera una empresa u organización es una construcción mutua – entre tú y tu empleador o tu cliente.

No tengas miedo de buscar un lugar en donde te sientas valorado. No te vas a arrepentir de hacerlo.

 

3.- Cuando tienes inqiuetud por explorar cosas nuevas

A veces tus ganas de cambiar de aires no tiene que ver con la empresa en la que estás trabajando. A veces simple y sencillamente estás empezando a sentir la curiosidad de explorar otros lugares, habilidades, incluso quizás te quieres dedicar a otra cosa.

Helene Godin, esposa de Seth Godin, dejó su carrera legal (que había construido por 22 años) para abrir una panadería. ¿Por qué está mal visto seguir otros caminos después de haber recorrido uno por un tiempo largo? Pareciera como si tuviéramos que ser completamente leales a un solo camino, y como tú y yo sabemos, la vida no es así. Permítete cambiar de camino y no pares hasta que encuentres lo que quieres. Y así, una y otra vez.

 

4.- Cuando quieres trabajar con profesionales de mayor capacidad

Después de dedicarte a desarrollar habilidades nuevas en un trabajo, quizás quieras probar unas nuevas. O quieres poner a prueba tus ideas en otro entorno. Seguramente, leyendo lo anterior, se vino a tu cabeza qué otro entorno quieres explorar.

¿Cómo es tu equipo ideal? Piensa en cinco profesionales con los que te gustaría trabajar. ¿Qué tipo de habilidades tienen? ¿Cómo te gustaría colaborar con ellos? Arma tu equipo imaginario y prepárate para ir por él, no necesariamente fichando a los que tienes en tu lista, sino tomando en consideración sus perfiles. 

 

5.- Cuando sabes que el trabajo que tienes no te está ayudando a conseguir lo que quieres

¿Tienes claro qué es lo que quieres conseguir? ¿Tus objetivos profesionales? Si la respuesta es no, te recomiendo que dejes de leer y escribas en una hoja de papel la respuesta a estas preguntas. Es posible que sí lo tengas claro, pero no a consciencia.

Si sí lo tienes claro, también agarra tu hoja de papel y dibuja un pequeño círculo que represente tu objetivo. ¿Puedes trazar una línea directa desde tu trabajo hasta ese círculo? Si está desconectado de tus objetivos, tal vez es tiempo de buscar otro trabajo más alineado con tus intereses.

 

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