Si pides un consejo, haz lo que te dicen

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Tengo la fortuna de tener muchos amigos, personas que considero inteligentes, exitosas y bien intencionadas. Esto, entre otras cosas, significa que cuando tengo un problema o estoy a punto de tomar una decisión importante que me causa conflicto, tengo de dónde echar mano, casi siempre conozco alguien a quien puedo pedirle un consejo, escuchar una opinión diferente que me ayude a aclarar las ideas, poner las cosas en perspectiva y decidir lo mejor para mí.

Curiosamente para muchas personas los consejos pocas veces funcionan como esperaban, es una situación normal que sucede todos los días y que vale la pena analizar un poco más.
En el fondo creo que nada – o muy poco, tiene que ver con la capacidad o intención del consejero. Para mí, por lo general, el problema tiene que ver con la poca claridad de lo que se pregunta y lo que se espera escuchar.

Cientos de veces he sido testigo que cuando se pide un consejo se hace solamente para obtener una validación externa de una opinión previamente formada, y que de manera superficial el consejo se considera bueno o malo de acuerdo con lo que antes ya se había decidido hacer.

 

 

Cuando pidas un consejo analiza muy bien si lo que necesitas es información calificada, ayuda para ver un problema desde otro ángulo, opiniones sobre tus ideas o sencillamente alguien dispuesto a escuchar. No es lo mismo consultar con alguien que ha experimentado los mismos problemas que tú que con alguien que vive una realidad completamente diferente, ninguno de los dos es bueno o malo por que sí, son diferentes y así es como los tienes que entender. Examina muy bien a quién le preguntas, acude a tus amigos, pero también a expertos con diferentes posiciones, no te molestes si lo que escuchas te hace sentir incómodo, al contrario, por lo general el consejo que te sacude es el que más ayuda.

Las 5 razones de la semana no tienen recato, intentan sacarte de la zona de confort e invitarte a considerar estas ideas cuando pidas un consejo, puede no ser lo más cómodo, pero es lo más eficaz.

 

1.- Busca ayuda, no validación

No confundas la búsqueda de consejos con la búsqueda de validación para una decisión que ya has tomado.

Cuando planteas una pregunta y ya sabes la respuesta que quieres escuchar lo que buscas es validar tus acciones o pensamientos. No es raro que la mayoría de personas validen nuestros puntos de vista con el único fin de evitar un conflicto. Si realmente quieres consejos que te ayuden aprende a formular las preguntas que haces.

2.- Elabora muy bien tus preguntas

Evitar preguntas demasiado vagas, ve directamente a la esencia del problema.

Puedes abrir la conversación con algo tipo; “tengo x problema y no sé cómo seguir adelante, ¿algún consejo de que puedo hacer?” Así de fácil es iniciar una conversación seria para pedir un consejo.

 

3.-  Asegúrate que las personas con las que consultas sean relativamente objetivas

Todos de alguna manera tenemos una inclinación, para evitar que los consejos que recibes tengan un sesgo muy marcado habla con varias personas y asegúrate que sean personas congruentes con lo que dicen y hacen.

 

4.-  Consulta con expertos en varios niveles

La experiencia puede ser una espada de doble filo.

Los expertos saben mucho sobre el tema pero pueden tener opiniones muy radicales. He visto a expertos recomendar que se actúe como ellos lo harían, obviamente no todo el mundo tiene los recursos ni los conocimientos de alguien más

Procura consultar con personas de varios niveles para formar un consenso ordenado.

 

5.- Busca la información más relevante, no la más segura

Por supuesto: uno de los objetivos de pedir un consejo es ganar confianza para tomar una decisión que se está complicando, pero tienes que entender que muchas veces la única manera de avanzar y crecer es arriesgando.

Si los consejos que escuchas no te hacen sentir un poco de miedo, es probable que no sean consejos y la información que necesitas está en otra parte.

 

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