Cómo convertirte en un éxito de la noche a la mañana, 10 años después

Entiendo que todo el mundo quiere tener éxito, y no solo tener mucho, sino también tenerlo rápido.

En un mundo que vive a toda velocidad, resulta natural el deseo por alcanzar tus objetivos de manera apresurada. Ya nadie parece tener tiempo que perder: quiero lo que quiero y lo quiero ahora, esa es la nueva mentalidad.
 
El problema es que, en esencia, el éxito de la noche a la mañana no existe, es un concepto extraordinario, una metáfora para vender una emoción, la sensación de que puedes entrar al juego en cualquier momento, hacer una jugada mágica, anotar el gol que los hace campeones y llevarte la gloria para ti solo.

Nada más de pensarlo se me enchina la piel, que linda sensación, conseguir algo extraordinario casi de manera instantánea, como un golpe de suerte, como quien se saca la lotería. Cuando te pase esto y te emociones con la idea de triunfar de manera súbita, hazte un favor, olvídalo. Todo aquello que parece éxito repentino tiene una larga —muchas veces larguísima— historia de preparación, ensayo y corrección antes de llegar a la meta.

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