Renunciar también es para cracks

Sin prestar mayor atención a los detalles, la sociedad valora más a los profesionales que nunca renuncian. No importa si es el miedo a la incertidumbre, el temor al qué dirán o la falta de imaginación lo que los mantiene en un trabajo que no los satisface, aguantar con la esperanza de que las cosas mejoren es percibido como una muestra de resiliencia.

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