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¿Trabajas para vivir o vives para trabajar?

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El balance trabajo-vida es diferente para cada persona, la receta infalible es estar consciente de nuestras prioridades y no sacrificarlas.

 

Empleados, empresarios o profesionistas independientes, todos de una forma u otra forma trabajamos. El trabajo es un reflejo de lo que somos capaces de hacer en el mundo, en el más amplio sentido. Unos eligen crear productos y servicios para resolver necesidades o demandas del mercado, y se convierten en emprendedores o empresarios. Otros, los empleados y ejecutivos, prefieren trabajar en empresas ya hechas y aportar valor a través de sus capacidades y liderazgo. Otros más han aprendido ciertos conocimientos y se independizan para ofrecer servicios como freelancers o autónomos.

En todos los casos, estamos sujetos a ciertas demandas de tiempo y atención, las cuales nos pueden devorar si no nos ponemos límites claros para mantener una vida personal sana.

 

La gente que vive para trabajar…

  • Coloca las demandas de su trabajo hasta arriba de su lista de prioridades, aún sobre su vida personal. Eventos familiares, tiempo con la pareja e hijos, citas médicas y demás proyectos personales, pasan siempre a último plano.
  • Argumenta que su trabajo es justamente lo que le da los ingresos para poder mantener su nivel de vida (aunque muchas veces no pueda ni tomar vacaciones).
  • Sacrifica etapas clave de su vida justificando que este trabajo de alta demanda es temporal “para hacer un ahorro para el futuro”. La realidad es que ese tiempo se prolonga indefinidamente.
  • Tiene miedo de buscar otro trabajo que le permita una vida más equilibrada, si eso lleva algún riesgo económico o de status. Parece que nunca es buen momento para dejar un trabajo muy bien pagado o hacer un algunos ajustes en el estilo de vida.
  • Cuando está con familia o amigos, atiende temas de trabajo argumentando que no puede esperar. No marca fronteras ni límites para temas de trabajo, atiende llamadas, emails y textos tan pronto son recibidos, aún durante horarios fuera de trabajo.

 

Image by skeeze from Pixabay

 

La gente que trabaja para vivir…

  • Tiene claras sus prioridades personales y marca las fronteras en su trabajo. Suele haber cosas no negociables, pero la mayoría de las veces, la buena planeación nos pone en ventaja.
  • Es eficiente y optimiza los tiempos. Saca el máximo provecho a las horas de trabajo y suspende cuando terminó lo que tenía que hacer en el día.
  • Se desconecta del trabajo y disfruta su vida personal. Sólo unas contadas urgencias merecen interrupciones al tiempo con la familia, amigos, vacaciones, etc.
  • Entiende que el éxito no es sino el poder vivir como quiere y con quien quiere. Más que un trabajo excesivamente demandante e igual de bien pagado, prefiere un trabajo bien remunerado que le permita la flexibilidad que necesita.
  • Tiene proyectos e intereses personales que desarrolla fuera de su trabajo. No sería justo limitar nuestra creatividad e intereses a los proyectos profesionales.

 

Photo by mentatdgt from Pexels

 

 

El trabajo consume gran parte de nuestras vidas. Encontrar o desarrollar un trabajo que sea compatible con la forma de vida que buscamos es el camino más corto para mantener la salud emocional.

 

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