Tú vs el FOMO

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Los mexicanos decimos “ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre”. En castellano neutral podemos interpretarlo como una manera colorida de decir que todo los excesos son malos, incluso cuando tienen una buena intención.

Mi papá se dedico toda su vida al comercio: tiendas de abarrotes, bodegas de comestibles, granos, semillas y prácticamente todo lo tiene que ver con la alimentación. Era un vendedor natural, lo tenía en la sangre, vender y servir a sus clientes era de lo que más disfrutaba. Para él no habían vacaciones, el trabajo era de lunes a domingo y casi casi desde el amanecer hasta que terminaba el día. Su filosofía era trabajar más que nadie y estar presente siempre. Visto en retrospectiva no hay duda que le funcionó, pero también hay que decir que en el camino sacrificó muchas cosas.

Cuando comparo su historia con mis primeros años de trabajo encuentro muchas similitudes, estoy seguro que algunas costumbres las aprendí de manera inconsciente viendo sus hábitos. Siempre me preocupé por llegar antes que nadie, trabajar largas horas y dar un poco más de lo que se esperaba de mí -hasta la fecha lo hago. Mi compromiso siempre ha sido tanto que por mucho tiempo sentí miedo de tomar vacaciones, pensaba que no debía alejarme mucho tiempo del trabajo, porque si no estaba presente me podía perder de algo importante. Sí, antes de convertirse en algo muy popular, yo ya había experimentado el indeseable FOMO.

 

El FOMO (o miedo de perderse de algo por sus siglas en inglés, “Fear Of Missing Out”) es la sensación incómoda que se apodera de la mente y te hace pensar que te vas a quedar fuera de algo importante cuando tomas tiempo personal, es la vocecita en la cabeza que alimenta el estrés, la ansiedad e inseguridad porque decides dar prioridad al ocio.

 

Con la aparición de las redes sociales, el aumento desmesurado de la información, la aparente necesidad de estar conectados 24 horas al día y el acelerado ritmo de vida que vivimos el FOMO se ha popularizado de manera exponencial. La idea falsa que una publicación en redes sociales, un correo electrónico o el último escándalo en la política nos va a cambiar la vida quiere dominar nuestros días, y de paso convertirnos en personas inseguras. La vida no cambia de la noche a la mañana, en el largo plazo la aprobación de los demás no significa nada en una carrera exitosa y de lo único que hay escasez en el mundo es de tiempo, análisis y enfoque.

Estos días que el mundo baja la velocidad e incluso en algunas partes se detiene, no pierdas tiempo pensando de que te estás perdiendo, enfócate en las cosas que puedes ganar cuando estás contigo mismo, haciendo los cosas que disfrutas y te cargan de energía. Desconéctate, pon límites los correos de trabajo, olvídate de las noticias y vuelve a los fines de semana de antes.

 

Las 5 razones de la semana son en realidad 5 frutos de dejar de lado el FOMO y adoptar el JOMO (de las siglas en inglés de “Joy of missing out”, el placer de dejar pasar algo ) como uno de tus principales hábitos:

 

 

 

1.- Aburrimiento del bueno

Aburrirse de vez en cuando no es malo. Estar a solas, sin teléfono, computadora y televisión es la oportunidad perfecta para reflexionar, analizar e incluso ser creativo.

Abúrrete de vez en cuando, piensa en las cosas que vas a hacer y mira hacia adentro.

 

2.- Conexiones más ricas

No voy a negarlo, hacer una reunión por Zoom me parece muy práctico, pero la verdad muero de ganas de volver a las reuniones presenciales, sin duda son más profundas.

Procura limitar el tiempo que pasas en redes sociales y tus interacciones digitales. Reúnete lo más posibles con las personas que quieres y descubre más de ellas con relaciones más profundas.

 

3.- Menos estrés

Lo que pase en redes sociales no es la vida, es nada más una pequeña interpretación de ella. Si tus parámetros de éxito y aceptación están determinados por lo que ves en los medios masivos de comunicación y las redes sociales, vas a vivir la vida entera llena de estrés, intentando alcanzar lo que otros consideran adecuado. Vive la vida a tu ritmo, decide qué te satisface y listo.

 

4.- Experiencias más estimulantes

Caray, esta es difícil. Dejar de ver videos de gatos en YouTube o eliminar el #CatsOfInstagram no es fácil, son tantas sonrisas que se vuelve casi adictivo. Pero no nos hagamos tontos, son momentos lindos pero no extraordinarios. Las cosas que valen la pena se viven en la calle, tocan todos tus sentidos y enchinan la piel.

No pierdas tiempo – escala una pared, sube una montaña, tírate en la playa, vuelve a utilizar tu patineta o alimenta palomas en el parque. El tiempo se agota, las publicaciones en internet son interminables, el día que regreses a ellas ahí estarán.

 

5.- Retomar el control de tus prioridades

No puede ser que no hayas visto Game Of Thrones, cómo es que no estás en Clubhouse, hace cuánto que no sales de viaje. Lo que es una prioridad para el internet, nunca es una prioridad para el bienestar.

El internet se alimenta de vender su mercancía, los usuarios. Que no te enganche, enfócate nada más en tu próximo paso para alcanzar tus objetivos, no los de alguien más.

 

P.D.  Cuando veo para atrás, es increíble la cantidad de cosas que hacía sin darme mucha cuenta, pero lo más increíble es darme cuenta lo que estaba dejando de hacer. No puedo decir que mi balance entre vida personal y trabajo es perfecto, los ajustes son constantes, pero si puedo decir que lo que hago profesionalmente enriquece mi vida personal y viceversa, ya no me cuesta salir de vacaciones, al contrario, lo necesito, y no es nada más para desconectarme, lo hago por que sé que esas experiencias me enriquecen y enriquecen a inconfundibleMENTE.

Y tú ¿cómo vas con ese balance?

 

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